PUNTO DE ENCUENTRO: LA INEVITABLE TERCERA FASE. Por Marisela López Díaz


 
“La enfermedad de la ignorancia, es ignorar su propia ignorancia”
Amos Alcott (1799-1888) Pedagogo y Escritor.
 
La pandemia por el Covid-19 llegó a lo inevitable: a su tercer fase, en la que las medidas de restricción, de convivencia y circulación social, deben ser más estrictas y restringidas para evitar la propagación del virus, sin embargo, estas siguen siendo minimizadas por una gran parte de la sociedad, incluso, por quienes nos representan en el Congreso de la Unión.

Los legisladores federales de Morena siguen haciendo como que no pasa nada y replican lo que ha promovido el presidente Andrés Manuel López Obrador, dar besos y abrazos en plena emergencia, confiados, soberbios, en que el escudo de su triunfo en 2018 alcanzará para evitar que se agudice el desprestigio que ya enfrentan de cara al proceso electoral del 2021.
 
Ignorante, sin duda, la postura de estos “representantes del pueblo”, quienes esta semana aprobaron la Ley de Amnistía para evitar que presos se contagien de coronavirus, y aunque su medida fuera noble, ésta sólo beneficia a un reducido grupo poblacional, por lo que nuevamente faltan a sus ideales y no atienden las demandas la sociedad.
 
Hoy, médicos, enfermeras y personal que labora en todo el sector de salud del país se encuentra en una verdadera guerra en la que no se requiere utilizar armas de fuego, porque se utiliza algo más letal al no ser visible y que está afectando a estados y municipios.

El desolador escenario mundial y nacional no ha sido suficiente para los senadores morenistas, quienes incluso siguen desatendiendo las medidas sanitarias como lo mostraron en la sesión extraordinaria de esta semana, sin uso adecuado del cubrebocas y minimizando la propagación del virus, al decir “de algo me tengo que morir”, una posición que, más que lamentable, es ignorante.
 
Por ello, no sorprenden las medidas que los gobernadores están tomando en los estados para contener el acelerado paso de la pandemia. Michoacán es uno de esos casos. Aquí, el gobierno de Michoacán determinó ya iniciar el periodo de aislamiento obligatorio, que no toque de queda, como un llamado de atención a la sociedad para seguir las medidas de seguridad sanitaria.

No hay que confundirnos. Las libertades se mantienen, pero nos están pidiendo utilizarlas con la libertad que la emergencia sanitaria impone: salir a desempeñar sus labores si se trata de actividades esenciales, realizar compras de alimentos, pago de servicios e incluso visitar a sus familiares con alguna necesidad, siempre y cuando cumplan con los protocolos establecidos como el uso de cubre bocas y mantener la sana distancia.
 
Sumado a ello, se implementa el plan emergente para proteger la economía de las familias basado en créditos para que las micro y medianas empresas continúen con su operación y no cierren, además de otorgar 5 meses de subsidio al impuesto sobre la nómina, adicional a ello se apoya a los michoacanos a no salir de casa ofreciéndoles surtir sus alimentos básicos a través del programa “Del mercado a su casa”, un proyecto que ha tenido aceptación entre los ciudadanos dado que son los productores quienes directamente ofertan sus cultivos sin intermediarios.  

Medidas, todas, que sin duda ayudarán, pero no evitarán el impacto económico y en la salud pública. El reto, frente a este enemigo invisible, es debilitarlo lo más posible para que el daño que infrinja sea menos costoso. Ojalá que a nivel nacional se hiciera la cuarta parte de lo que estados como Michoacán han implementado.
 
Michocano, Michoacana, amigo, amiga, cuídate, cuidemos, no es fácil los cambios a nuestra vida cotidiana, no es fácil estar guardados, pero vale la pena. Hay de por medio vidas humanas. Pronto volveremos a abrazarnos, a estar juntos.

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