OPINIÓN: A FORTALECER LA LUCHA CIUDADANA Y POPULAR EN CONTRA DEL GASOLINAZO. Por el Profr. Juan Pérez Medina CUT – Michoacán.

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El 4 de febrero está anunciado un nuevo aumento a las gasolinas con el mismo pretexto de que es necesario igualar su precio a los estándares internacionales.

El aumento, de acuerdo con información hecha pública por diferentes medios, será del 8 por ciento, para que la gasolina magna se acerque a los 18 y la Premium a los 19 pesos. Ya sabemos que el gobierno incrementará su recaudación por medio del impuesto de más del 40 por ciento que se aplica a las gasolinas y que aumenta cada vez que incrementa su precio, mientras que la población verá mermada su capacidad de compra.

El 5 de febrero en todo el país los ciudadanos se han convocado para realizar una nueva acción de protesta en contra del “gasolinazo”, las reformas estructurales y la exigencia de que Peña tome el Ipiranga, renuncie y se vaya del país. En un esfuerzo por coordinar las acciones de protesta, se ha escogido esta significativa fecha como un elemento que le de cohesión a las acciones que en todo el país se han venido realizando con mayor y menor intensidad, sin que ello no haya ya arrojado saldos mortales y represión como ha pasado en Ixmiquilpan, Hidalgo y Rosarito, Baja California.

En enojo y frustración de la población viene transformándose en una toma de conciencia en torno a un necesario cambio en el ámbito político que no sólo incluye a Peña Nieto y su gobierno, sino que además, implica a todas las instituciones del estado y, sobre todo a los partidos políticos, que se han encargado de aprobar las múltiples reformas estructurales a cambio de una vida disipada, holgada y en beneficio de sus intereses personales o de grupo.

Súmese a ello el encono social ante la evidente corrupción e impunidad que corroe al gobierno y los partidos. En pocas palabras, el pueblo se ha hartado de tanta pinche tranza y ha decidido actuar como hasta hoy lo está haciendo; destacándose las entidades del norte, principalmente Baja California, Jalisco, Chihuahua, Nuevo León y Sonora, pero por igual lo han hecho ciudadanos en Colima, Durango, San Luis Potosí, Nayarit, Sinaloa, Zacatecas, Querétaro, Tlaxcala, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México.

Michoacán no ha sido la excepción, pero habrá que mencionar que en nuestra caso las acciones llevadas a cabo hasta el momento han estado lejos de las expectativas que muchos nos hicimos en un principio y no se comparan con la fortaleza, determinación y contundencia de las que se han venido desarrollando, por ejemplo, en Jalisco, nuestro estado vecino, en donde se han mantenido desde el primero de enero la toma de casetas para el pase libre, las movilizaciones y las tomas de edificios públicos como el Congreso y que ha alcanzado el involucramiento de más de 40 mil personas en su momento más álgido.

Aquí, poco a poco las manifestaciones han ido creciendo siendo la mayor la realizada el domingo 22 de enero y que ha sido la más numerosa, alcanzando los 3 mil movilizados. su alcance se debe a la acción de ciudadanos libres al margen de partidos y organizaciones, lo que le ha concitado la aprobación general de la población y ha permitido no sólo mantenerse, sino ir poco a poco en aumento.

Sin embargo, sí este esfuerzo no logra crecer aún más incorporando un número mucho mayor de ciudadanos y organizaciones sociales y populares y, además, diversifica sus acciones no limitándose, como hasta hoy lo ha hecho, a la manifestación callejera, poco habrá de contribuir al logro de los objetivos que la protesta nacional se ha planteado.

La determinación del gobierno de Peña Nieto de no sólo no dar marcha atrás en la aplicación del “gasolinazo” del primero de enero, sino de aplicar un nuevo aumento a las gasolinas demuestra que las acciones desarrolladas hasta hoy no ha sido suficientes y que no temen a la furia y el descontento ciudadano, ni les importa la opinión que ellos tengan y a los cuales se deben.

Este segundo “gasolinazo” puede actuar de dos maneras en el subconsciente de la gente logrando por una parte que muchas personas lleguen a considerar que a pesar de todos los esfuerzos que hagamos, no lograremos hacer que los aumentos se diluyan y, por otro, podría lograr que muchos más se sumaran a la protesta y ésta alcanzará un mayor encono y fortaleza.

Debemos apostar por esta segunda opción y avanzar hacia acciones más contundentes en el marco de los derechos que como sociedad tenemos, haciendo que la desestabilización gubernamental haga que el gobierno acceda a nuestras exigencias, pues somos nosotros sus patrones y no al revés.

En el marco de esta acción de protesta del 5 de febrero, día en que cumple 100 años de haberse promulgado la Constitución de 1917, se estará intentando llevar a cabo una coordinación más amplia entre todos los esfuerzos de movilización que se están registrando en el país para plantearse una acción de mayor envergadura, para el 16 de febrero, en donde se plantea llevar a cabo un Paro Nacional, lo que significa que para el caso de Michoacán, habrá de realizar grandes esfuerzos que nos garanticen una contundencia mucho mayor que la hasta ahora alcanzada.

Habría que apostarle a una amplia movilización ciudadana en Morelia y, además, que la protesta se replicara en otras ciudades como Uruapan, Lázaro Cárdenas, Morelia, Zitácuaro, Jiquilpan, Ciudad Hidalgo y Apatzingán por lo menos. El trabajo de preparación de esta acción reclama de muchas personas comprometidas con el objetivo de echar abajo el “gasolinazo”, las reformas estructurales y el gobierno de Peña Nieto. Hay que avanzar más allá de las redes sociales, sin dejar de fortalecer en ellas la convocatoria, pero hay que desarrollar más la invitación directa de persona a persona y de barrio a barrio. Hablar con los dirigentes de los sindicatos independientes y lograr que se incorporen.

La CNTE ha acordado sumarse a esta convocatoria con su amplia presencia, de concretarse ese compromiso, las dimensiones serán muy altas. No debemos confundirnos, ni mucho menos distraernos con la idea de que en este momento hay que estar unidos al gobierno ante los ataques de Donald Trump. La actitud de este personaje siniestro en nuestra contra, no debe disuadirnos de actuar contra de las acciones de Peña Nieto y la clase política. En este momento es mucho más necesario que Peña se vaya, pues ha demostrado ser un perfecto inepto cuando de defender nuestros intereses se trata.

Lo anterior no significa que atendamos por igual a los ataques del imperialista Trump, sino que debemos avanzar de manera paralela en ese mismo sentido, disminuyendo las compras de productos estadounidenses y fortaleciendo a nuestros comerciantes entre otras cosas.

Es hora del pueblo. “Fuera Peña”. Nos vemos el 5 de febrero a las 10:00 horas en el obelisco a Lázaro Cárdenas, con sus consignas en sus pancartas y la determinación en el corazón. Sí hay futuro y depende de nosotros.

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