FISCALÍA ACUSA A GERARDO C. DE QUEDARSE CON CAMIONETA Y CELULAR DEL COMERCIANTE ASESINADO EN ACUITZIO

 

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POR ANDRÉS RESILLAS//

Cada audiencia que pasa dentro del juicio oral que se le lleva a Gerardo C. por el secuestro y asesinato de un ciudadano moreliano en Acuitzio, se le acumulan más pruebas en su contra y la sentencia culpatoria parece inevitable.

Ayer la Fiscalía mostró, por un lado, la factura endosada de la camioneta Nissan Rogue a favor de Gerardo C. con una firma falsificada de la víctima Pedro L. La fecha del endoso fue un día antes de que fuera plagiado por conocidos.

Un perito particular en grafoscopía concluyó que se falsificó la firma de Pedro L. La firma fue comparada con la credencial del IFE, la licencia de conducir y una libreta de apuntes de la víctima.

También fue presentada copia de la boleta de empeño y el contrato respectivo del teléfono celular de la víctima que se realizó ante la Fundación Dondé, sede Uruapan, a favor y con la firma de Gerardo C.

El comandante Hernán de la policía ministerial reconoció la boleta de empeño, pues cuando fue detenido Gerardo C, la tenía en su poder.

Al Tribunal de Enjuiciamiento se le mostró el aparato celular empeñado por Gerardo C y se autentificó como propiedad de Pedro L., a través del contrato que suscribió con Telcel.

Gerardo C. es la viva imagen de la derrota. Toda la audiencia permaneció inmóvil, callado, con la mirada hacia el suelo y con los ojos casi cerrados.

La Defensa de Gerardo C. se está esforzando por demeritar las pruebas; también en el caso de algunos peritos, el de argumentar que no están capacitados ni certificados para emitir un dictamen especializado en criminalística.

CÓMO LO MATARON

En la misma audiencia compareció uno de los médicos forenses que le practicaron la autopsia a Pedro L., quien fue encontrado en el Rancho Las Trojes semienterrado en una fosa.

El galeno refirió que el cuerpo de la víctima presentaba tres orificios producidos por arma de fuego: dos en el tórax y uno más en el cráneo.

El disparo en el cráneo fue mortal, pues se lo fracturó y la bala quedó alojada en el mismo. Los otros dos tenían orificio de entrada y salida.

El médico forense, argumentó que por las condiciones físicas del lugar y la temperatura, no se pudo precisar la fecha del fallecimiento, pero las pruebas indican que fue no más de seis días, ni menos de cinco.

Es decir, el o los asesinos tuvieron el tiempo suficiente para huir de Michoacán sin ser molestados.

Fue el 23 de diciembre del 2016 cuando una manada de perros encontró en el Rancho Las Trojes el cadáver de Pedro L.

De los demás responsables no se sabe nada. Eran conocidos de Pedro L. pues les había prestado dinero y con engaños lo llevaron hasta la Plaza La Huerta para secuestrarlo y posteriormente asesinarlo.

La policía los sigue buscando. Gerardo C. no ha declarado en el juicio y es el único que fue investigado para esclarecer este crimen, el cual, le falta poco para concluir……

Ya veremos…

 

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