CRÓNICA: SILVANO AUREOLES, EL EJIDATARIO. Por Andrés Resillas

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¿Por qué si el Gobierno del Estado dice que hay una quiebra financiera y que los próximos gobiernos no tendrán dinero, ustedes los candidatos están ofreciendo a la ciudadanía cosas que no se podrán concretar? Le pregunto a un Silvano Aureoles que tiene la paciencia de escuchar.

Se encarrera y me contesta:

“Son mentiras las que está diciendo el Gobierno del Estado sobre la supuesta quiebra financiera. No es cierto. El Estado tiene un presupuesto de 60 mil millones de pesos y la deuda es manejable, pues son 30 mil millones los que se deben. Ni modo de que yo llegue a la gubernatura y me quede sentado, con los brazos cruzados porque no hay dinero!”.

Silvano dijo que estaba en su ambiente. Que los campesinos y los ejidatarios son sus compañeros de vida.

Dijo que él es del ejido de Cutzio y me imagino de inmediato que se refiere al que está pegado a la ciudad de Huetamo, en la Tierra Caliente.

Presume que si de algo conoce es del campo michoacano y nos recuerda que fue Secretario de Desarrollo Rural en los gobiernos perredistas. La gente le aplaude esa identificación del candidato a la gubernatura.

Allá arriba, en Jesús del Monte lo esperaron miles de campesinos y ejidatarios de todos los rincones del Estado. Gente sencilla, que esperaba un trato sencillo.

Silvano llegó con puntualidad. Pasaron apenas 15 minutos de lo programado cuando hizo su aparición. Despreocupado, con una vestimenta de camisa blana y pantalones vaqueros livais, que se veían como nuevos.

“¿Cómo están?”, preguntó Silvano primeramente. La ovación no se hizo esperar. “¡Bien!!, le respondió el auditorio.

Dice que son tres ejes fundamentales que persigue para los hombres y mujeres del campo: Acceso a los proyectos productivos, créditos para todos, incluidas las mujeres, así como a las madres solteras.

También menciona las becas para los jóvenes en educación media superior y superior. Pero algunos campesinos no se conforman con eso y le empiezan a gritar que necesitan empleos.

“¡Empleos, queremos empleos! “¡Empleos, queremos empleos!

“Vamos a construir una nueva relación del Gobierno con los ciudadanos. Eso implica una nueva relación con la gente del campo. Para que se reactive la economía necesitamos rescatar al campo, voy a restacar el campo.

Necesitamos un programa eficiente para mejorar el uso del agua. Por eso voy a tecnificar el riego, tengo la meta de 50 mil hectáreas por año. A lo mejor no alcanzamos las 50 mil hectáreas, pero mínimo 25 mil por año, si las vamos a tecnificar.

“Segundo, voy a implementar el programa de semilla mejorada, para los productores del campo y que las cosechas sean mejor y tercero un programa de fertilización.

Todo eso porque está jodida la cosa”. Apunta un Silvano ronco, que requiere de agua de sus mujeres asistentes.

También ofrece créditos a los campesinos y dice que ya no hay instituciones financieras que le ayuden al productor agrario. Tampoco empresas que producen fertilizantes, ni semilla mejorada, todo eso lo desmantelaron los gobiernos, acusa.

Dice que es necesario que los campesinos apliquen el cultivo por contrato, que no es otra cosa que asegurar el comprador y tener un seguro que respalde un precio de ganancia.

Agrega que serán los propios campesinos los que produzcan, a través de empresas, granos mejorados.

Siguen los ofrecimientos: impulsar la vivienda rural. Generar empleos, incluyendo a las mujeres, sin discriminación de su edad, pues añade que ya no quieren a los viejos.

Cinco veces mencionó en su discurso la palabra hermanos. Dicho que le caracteriza desde hace varios años y que no la olvidado.

Y termina:

“Hermanos, van a tener en mi persona a un gobernador que conoce del campo. Que viene del campo. He sido gestor del ejido, en mi municipio, que por cierto se llama Los Chilares y anexas. Sigo siendo ejidatario, sigo sembrando maíz. Sigo criando mis borregos y mis vacas, aunque anden medias flacas, pero le sé al tema del campo. Soy agrónomo y toda mi vida he estado vinculado al campo. Por eso vamos a caminar juntos.

En un nuevo comienzo para el campo michoacano. Y ya vamos a comer porque ya tenemos hambre. Gracias”.

Silvano se baja del temple y la gente se le arremolina. Reparte saludos, se deja tocar, querer, sobre todo por las mujeres…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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