COLUMNA LIBRE EXPRESIÓN… Por: Carlos Alberto Monge Montaño. «Año de Hidalgo»

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“En política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal”. Edward Kennedy. (1932 – 2009). Político estadounidense.

En la recta final de la administración pública estatal y de la 72 legislatura local, resulta inevitable detectar el cinismo de la clase política estatal, empeñada en mantener un Michoacán retrógrada y torpe, pero también, empeñada en hacer valer el “Año de Hidalgo”.

Y sin embargo, no deja de sorprenderme el comentario de funcionarios de primer nivel que justifican que irrumpir con los vicios, dádivas y corrupción, no puede ser de un sólo tajo, sino de manera paulatina, y claro, no puede ser de un tajo si ello coarta la oportunidad de resultar beneficiados del poder en turno. A continuación 3 ejemplos:

Uno. Los diputados locales finalmente reformaron la Ley del Notariado para impedir que en el futuro el gobernador en turno regale dichas concesiones a cuanto familiar, amigo o negociante se le ocurra, pero le deja abierta la oportunidad al actual, a Salvador Jara Guerrero, para que sea el último que lo haga.

Al respecto, los fedatarios, beneficiados de tan lamentable práctica, optan por quedarse callados, mientras el Ejecutivo estatal no entiende que por prudencia y ética lo ideal es ya no regalar o vender ninguna más, sino concursarlas como ya establece la reforma. Bajo semejante escenario podría apostar a que se entregarán las notarías y entre los beneficiados seguramente destacará algún funcionario de la actual administración, diputados locales, que por cierto, dejarán de serlo el próximo 14 de septiembre y se menciona también a la actual secretaria de Finanzas del Congreso, Verónica Calzada, a la que seguramente quieren premiar por el valor que representa su silencio.

Dos. Los presuntamente “representantes populares” han aceptado que se repartirán 80 nuevas plazas, la mitad para el sindicato y de la restante, una plaza para algún pariente, amigo o familiar, de cada uno de los 40 integrantes de la Septuagésima Segunda Legislatura.

Argumentan que es una práctica “normal” y sin escrúpulo alguno, consideran que también es “normal” que entre los beneficiados se encuentren familiares de primera línea, después de todo, son michoacanos y también derecho. Así que usted estimado lector, no sea mal pensado, no es una acto irregular de abuso del poder, tampoco califica en el nepotismo, es una “práctica común” que le debemos a nuestros flamantes legisladores.

Por cierto, el todavía auditor Superior del estado, José Luis López Salgado, en días pasados dejó en claro, una vez más, la opacidad con que actúan los legisladores michoacanos quienes no han permitido que se les audite su presupuesto anual, que supera los más de 800 millones de pesos.

Tres. Los organismos que deberían ser ciudadanos y apoyar a que haya mejores gobiernos, lamentablemente los mantienen como una porción del pastel que se reparten y negocian los partidos

políticos. El ejemplo vigente es la elección del consejero del ahora denominado Instituto Michoacano de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, donde toca al PAN regalar una beca, a alguno de sus correligionarios.

Aunque en este caso, la buena noticia es que el pronunciamiento ciudadano de decenas de organizaciones sociales ha promovido que la elección de ese consejero panista se retrase. Ya veremos si la fracción albiazul de la 72 legislatura hereda la disyuntiva a los legisladores que llegarán el próximo 15 de septiembre, si hacen lo correcto y eligen a un consejero apartidista o simplemente, en el cinismo y descaro que caracteriza a buena parte de la clase política, optan por “elegir” a un panista, para mantener el estatus quo de un instituto que, desde su origen hasta ahora, ha servido más como un obstáculo de la transparencia, un defensor de los poderes en turno y un nido de rebatingas y acusaciones mutuas entre sus integrantes.

Esa es una pequeña parte de la decadente realidad del llamado “Año de Hidalgo”, a lo que se debe sumar la disputa y entrega de plazas en diversas instancias gubernamentales, concesiones del transporte público, negociaciones para tapar los hoyos de irregularidades cometidas, reparto de bonos por el fin de una administración y un largo etcétera.

Eso sí, como estamos en el mes patrio, abundarán los discursos de funcionarios y legisladores, donde sin empacho alguno, recordarán con discursos y porras los nombres de los héroes que nos dieron patria, y lo harán con tal fervor que se sentirán congruentes, honestos y hasta con cierto parecido a los que estarán enunciando.

Y lamentablemente si hubo actos irregulares… no pasará nada. Y en otros casos, las leyes vigentes son tan deficientes, anárquicas y retrógradas, que permiten acciones gubernamentales evidentemente erróneas.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias. cmongem@hotmail.com

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