COLUMNA BÚSQUEDA. Por Andrés Resillas. INSEGURIDAD EN MICHOACÁN: FALTAN HUEVOS Y MUCHO MÁS!

Andrés Resillas seminario

Lo que falta es honestidad, valentía y huevos! Dijo un Hipólito Mora en el acto de aniversario del periódico Cambio de Michoacán al referirse a la manera de solucionar los problemas de inseguridad que padecemos los michoacanos.

Tiene razón el líder de las autodefensas, pero el asunto es más de fondo. Hay que entender que mientras no se establezcan las bases de un sistema de seguridad confiable, honesto y vinculado a la ciudadanía, no habrá solución.

El problema de la inseguridad es tan grave en Michoacán que son los propios ciudadanos los que han tenido que tomar las riendas de su seguridad, en una especie de auto protección. El caso de Ucareo es clarísimo.

Lo mismo está pasando en la Costa, en los municipios de Aquila y Coahuayana, donde la presencia del crimen organizado es ineludible pues se trata del corredor de drogas más importante en Michoacán. Ahí los que gobiernan son las autodefensas, pues las instituciones quedaron rebasadas y corrompidas.

Otro claro ejemplo es la Meseta Purépecha, donde las comunidades se han blindado con vigilancia ciudadana. La Ronda Comunitaria ya no es solamente un fenómeno típico, sino se ha convertido en el mejor sistema de seguridad para los pueblos indígenas. Ahí está Santa Fe de la Laguna y Cherán, además de Pichátaro y otras muchas comunidades.

Los criminales fueron expulsados de la Meseta Purépecha.

Pero el asunto es diferente cuando el Gobierno Federal trata de imponer su modelo de Mando Unificado. Esto cuando ya desarrolló en los últimos años el sistema colombiano de las autodefensas y que se materializó en la Fuerza Rural. Lo malo es que esa fuerza ya está contaminada. Por eso Tierra Caliente sigue siendo un polvorín.

Es cierto, ya no está la estructura de los Caballeros Templarios, pero sí toda una gama de bandas criminales que se disputan la zona para trabajar los laboratorios o cocinas de metanfetaminas.

El reto del nuevo gobierno, es que lejos de llegar a imponer modelos policiacos con el perfil tradicional de mantener la seguridad a base de violencia, debe de tomar en cuenta a las comunidades, a los ciudadanos para, juntos, establecer el nuevo sistema de seguridad pública.

Lo positivo de toda la violencia sufrida en Michoacán los últimos años es que los ciudadanos comenzaron a organizarse, a tomar sus propias decisiones y a no permitir ser sometidos por los criminales. Esa es una enorme lección que debe aprender el nuevo gobierno estatal.

Ya veremos…

 

 

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