LÓPEZ OBRADOR Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Por Andrés Resillas

La pregunta era inevitable.

Dos notas publicadas en diarios nacionales sobre la compra de aparatos médicos al hijo de Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, durante la conferencia mañanera del presidente López Obrador.

En su respuesta, el presidente sólo le dedicó al asunto que le cuestionaba la reportera unos segundo, diciendo que se “va a investigar”. Pero la media hora restante se la dedicó a denostar al periódico Reforma.

Dijo una sarta de mentiras sobre ese periódico, que me hizo decepcionarme sobre la investidura del presidente. Y también porque tal parece que cuando se realiza periodismo de investigación para descubrir las compras ilegales de los miembros de su gabinete y familiares, es como si se cometiera un delito-

Dice López Obrador que Reforma surgió en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Falso.

Reforma es el hermano menor del periódico El Norte, con sede en Monterrey, en el cual trabajé durante cinco años. Este periódico regio tiene una tradición periodística enorme; donde no se publica nada que no esté verificado.

Es una de las empresas periodísticas más profesionales que tiene México y que realiza un periodismo sin distinciones ni concesiones. Siempre conté con la libertad para abordar los temas e investigarlos. Jamás me dieron línea ni me censuraron.

Dice López Obrador que es una empresa conservadora.

Que le pregunte a Cristóbal Arias cuando en 1992 le cubrí para El Norte la campaña para gobernador de Michoacán por el PRD. Le otorgaron primera plana en decenas de ocasiones. El espacio para la oposición era enorme.

Ya entendí que las conferencias mañaneras dejaron de ser un diálogo entre el presidente López Obrador y los periodistas; se convirtió en un acto diario de propaganda personal.

López Obrador se ofende porque se cuestiona la honorabilidad de la familia de Manuel Bartlett, cuando este personaje en 1988 consumó el mayor de los fraudes electorales y que lo reconoció el propio ex presidente Miguel de la Madrid.

Manuel Bartlett le quitó la presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, luego de una movilización masiva de la sociedad mexicana y que costó muchas vidas. Y que ahora paradójicamente el verdugo del ex gobernador michoacano es compañero de gabinete con su hijo Lázaro Cárdenas Batel.

Ver para creer. Ahora resulta que el más persistente opositor de la izquierda mexicana, López Obrador, defiende al operador del fraude en 1988.

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