NO HUBO PIEDAD: LOS MATARON CON UN BALAZO EN LA CABEZA; DESPUÉS LOS CALCINARON. Parte 11

POR ANDRÉS RESILLAS//Parte 11

En el caso de los 10 calcinados de Álvaro Obregón no hubo piedad. A casi todos les propinaron uno o más balazos en la cabeza; sólo en dos de los cadáveres los médicos forenses localizaron balas y orificios en los cráneos. El resto sufrieron una carbonización total.

Los médicos forenses incluso afirmaron ante el Tribunal de Enjuiciamiento que algunos cuerpos fueron expuestos al fuego de manera tan prolongada y directa, que no se lograron ubicar lesiones tanto al interior como al exterior de los cadáveres.

En el primero de los cuerpos descritos por la perito Ireri, se descubrió un orificio de entrada de bala en el cráneo, pero debido a la fragmentación de esa parte del cuerpo no se ubicó el de salida, ni la bala amorfa.

Alejandro, otro de los peritos forenses que comparecieron ayer, informó que en otro de los cuerpos se encontraron en el cráneo dos balas amorfas; una de color cobre y otra plateada, las cuales fueron mostradas al Tribunal y a los presentes.

También ambos médicos explicaron que los jóvenes fueron asesinados antes de ser calcinados, pues no se encontró humo negro en las tráqueas y pulmones de los cadáveres.

De acuerdo con el peritaje, el primer disparo que recibieron las víctimas fue de una trayectoria de arriba hacia abajo, es decir, estaban de rodillas o tirados cuando les dispararon. Y para asegurarse de matarlos, los tiros fueron a la cabeza.

Fue una audiencia oral caracterizada por la tristeza. Los rostros de las víctimas indirectas estaban hacia abajo, mirando el suelo, cuando los galenos forenses explicaban las condiciones en que analizaron los cuerpos.

También estas víctimas tienen síntomas de impotencia por lo ocurrido y por el dolor que guardan. Durante el interrogatorio de la defensa, la conversación se apartó tanto del fondo del asunto, que otra vez, uno de ellos estalló gritando “!eso que tiene que ver, carajo¡”. El juez presidente del Tribunal tuvo que sacar de la sala a la persona.

En otra parte del intgerrogatorio, fue tal la confusión de las preguntas y respuestas entre la defensa y el testigo, que varios miembros del juicio se rieron.

Eso indignó a una víctima indirecta, quien muy molesta, susurró: “esto ya parece un circo”. Y tenía razón. No hay nada de qué divertirse.

En total fueron siete los cuerpos calcinados descritos por los dos peritos de la Procuraduría de Justicia del Estado. Su conclusión fue muy clara: las víctimas fueron sometidas al fuego de tal manera que quedaran completamente calcinadas, para que no fueran reconocidas, ni tuvieran rastros de la agresión a que fueron sometidos.

Incluso en uno de los casos, la perito Ireri indicó que se detectaron golpes en la cabeza, pues los huesos presentaban lesiones y roturas que no pudieron ser provocados el fuego o un disparo de bala. Lo que indica que también fueron torturados o asesinados a golpes.

La Defensa de los cinco imputados, incluyendo al alcalde Juan Carlos Arreygue, está desplegando una estrategia basada en demostrar que los agentes y peritos de la Procuraduría de Justicia no tienen ni los conocimientos en la materia, ni se apegaron a los protocolos de investigación que ordena la norma. Se la ha pasado cuestionando el proceder de ellos.

Pero los tres jueces que integran el Tribunal de Enjuiciamiento están conscientes de la gravedad del caso y de sus complicaciones. Ayer lo mencionó el juez presidente, por lo que llamaron a las partes a cuidar sus procedimientos.

Continuará……

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