OPINIÓN: UN NECESARIO BALANCE A LAS 6 TAREAS DEL PROYECTO POLÍTICO SINDICAL DE LA SECCIÓN XVIII. Por el Profr. Juan Pérez Medina (red MovPAP)

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En 1995, después de que el Movimiento de Bases de los Trabajadores de la Educación (MBTEM), logró obtener la dirección sindical en un congreso seccional histórico que duró casi diez días, retomando la filosofía de lo que fue el Movimiento Democrático del Magisterio (MDM) que lo antecedió, elaboró de manera participativa y consensuada su Proyecto Político Sindical (PPS), que le dio orientación y cohesión sindical y política como medio para garantizar el no regreso a las prácticas sindicales “charras” que el SNTE había venido desarrollando en contra de los trabajadores y el sindicalismo democrático y de base. Este proyecto se basó en atención de seis tareas fundamentales a saber:

1. Restituir el poder a la base.
2. Integrarnos al esfuerzo nacional para resolver los grandes problemas nacionales, al lado del pueblo.
3. Construir un Proyecto Alternativo de Educación.
4. Arrancar las reivindicaciones de las bases.
5. Realizar una gestoría democrática.
6. Unificar a los trabajadores de la educación.

El primer objetivo implicaba la génesis de un nuevo sujeto histórico de una alta conciencia social y política; donde cada uno de sus miembros fuera respetuoso de sus derechos, pero sobre todo de los derechos de sus compañeros, poniéndolos a resguardo de la corrupción; y solidario con las luchas justas de los trabajadores del campo y la ciudad, fortaleciendo con ello la unidad del pueblo, su organización y su conciencia de lucha.

A más de 20 años de la creación del PPS, es hora de que se lleve a cabo un riguroso examen sobre lo que cada una de las tareas contenidas ha logrado avanzar y, sobre todo, si la generación de ese sujeto político – sindical tan necesario ha logrado emerger y sentado sus raíces entre el magisterio.
Sería injusto no reconocer las enormes contribuciones de muchas maestras y maestros a esta aspiración que es en su justa dimensión el PPS. Decenas de maestros y maestras durante estos años transcurridos has realizado acciones épicas en contra del gobierno para defender su organización sindical y hacer avanzar cada una de las tareas propuestas. Maestros dignos, desinteresados en lo individual, con un compromiso de lucha probado y una alta moral en su actuación a la hora de enfrentar a los adversarios y enemigos, a la vez que ejercían la crítica y la autocrítica hacia sus compañeros o dirigentes en cualquiera de las estructuras de representación existentes al interior de la Sección XVIII.

Sin embargo, ante las condiciones actuales de avance del neoliberalismo en el terreno laboral y sindical y las contradicciones que saltan a la vista en el seno de la dirección sindical y entre la base a la que representan, se hace indispensable realizar un sólido análisis de lo realizado hasta ahora en torno a lo que es el PPS.
No es necesario buscar en las profundidades de la realidad social para determinar el avance del capital en materia laboral y en contra de los trabajadores y, por tanto, de las organizaciones sindicales y la unidad de los trabajadores. Nuestras reivindicaciones no sólo no han aumentado, sino que se han visto drásticamente disminuidas como se demuestra con el estancamiento del incremento real de nuestras percepciones, la privatización de las pensiones y jubilaciones, el incremento en nuestras aportaciones y el uso de nuestros recursos para impulsar los grandes negocios, junto con una permanente caída en la atención de la salud en los hospitales públicos.

En materia laboral, es un hecho de ley la contratación a prueba y por tiempo indeterminado, la anulación de los tribunales laborales como instancia mediadora de la relación laboral y la anulación legal de la participación sindical en la representación de sus agremiados ante un conflicto de intereses. La ley del servicio profesional docente es a prueba fehaciente de esta nueva realidad laboral y sindical radicalmente pro patronal.

Los esfuerzos realmente loables de construcción de la unidad sindical no han alcanzado para detener esta ofensiva en contra nuestra, pues se ha limitado al manejo del conflicto y no ha pretendido ir más allá. Si bien ha sido significativo, no ha logrado una integración más estratégica y se ha mantenido como esfuerzos para la gestión de recursos y negociación de asuntos reivindicativos menores y de índole particular de cada gremio, insisto, sin ir más lejos, cosa que sí ha atendido estratégicamente el gobierno.

El sujeto histórico que el PPS ha delineado no sólo no ha alcanzado la mayoría de edad, sino que por momentos ni siquiera se alcanza a distinguir. Por lo menos en los últimos diez años, al seno de la Sección XVIII el proceso de toma de decisiones horizontales vino disminuyendo y reconcentrándose al seno del Comité Ejecutivo Seccional. Los plenos estatales llevados a cabo carecen de participación de la base. Los asuntos allí discutidos se desconocen el los centros de trabajo y llegan a cada trabajador a través de los coordinadores regionales para acatarse. No hay conocimiento previo de los asuntos a tratar, ni discusiones previas en asambleas sindicales. Los representantes delegacionales y de centro de trabajo llegan (cuando llegan) sin propuestas de sus compañeros a las asambleas regionales de cada semana y, sobre todo, a los Plenos Estatales que es la instancia de deliberación para la acción de periodo.

El CES ha sustituido a la base y acuerda en su nombre tal y cual se hacía cuando gobernaban los “charros”. Ello no solo ha fortalecido el centralismo antidemocrático, sino que ha detenido y revertido el proceso de construcción del poder de base y la generación de un nuevo tipo de militante sindical. En ese mismo tiempo, los procesos democráticos de acción sindical para democratizar la gestoría han sufrido también una merma muy pronunciada. Es del conocimiento general que la gestión que en el CES se realiza contraviene los principios democráticos afectando a miles de trabajadores, pero sobre todo, ha fortalecido la corrupción. La venta de plazas, el otorgamiento de muchas de ellas sin ajustarse a los procedimientos establecidos, como aquello de que cuando un trabajador de retira con doble plaza o tiempo completo, una plaza es propuesta por SEE-CES y la otra por el trabajador, quien podía proponerla a un familiar que en muchas ocasiones ni con perfil del puesto contaba o incluso llegar a venderla al mejor postor.

El contratar a sus familiares y amigos y situarlos en lugares de privilegio y el llevar a cabo cambios de adscripción irregulares a cambio de favores y no pocos de ellos de carácter económico han derrumbado la moral que el movimiento magisterial se formó cuando nació. Eso explica en parte la generación de tantos y tantos conflictos entre trabajadores; la purga de quienes se atrevieron a enfrentar tal situación y la generación de un sin número de agrupaciones y sindicatos de trabajadores que realizan gestión de manera cotidiana en la Secretaría de Educación.

Hoy la tarea de construir la unidad está más lejos que nunca y tiene sus responsables en niveles de dirección.
De la contribución del sindicato a la lucha del pueblo poco se puede decir. Para muestra basta con sólo revisar el último plantón para liberar a los estudiantes normalistas presos. Como siempre, la solidaridad respecto a la presencia de maestros fue mínima y en otros casos totalmente marginal. No se diga respecto a la participación en la exigencia de la libertad de los autodefensas, en contra del reemplacamiento o por otras causas que no sean las que
directamente les atañen. La falta de solidaridad es más que evidente. En fin, son estos apuntes iniciales de una serie de elementos que saltan a la vista y que reclaman un tratamiento mucho más puntual. El PPS debe ser analizado a la luz de los hechos por sus creadores y establecer con precisión sus alcances hasta hoy y sus posibilidades futuras.
Pues un proyecto es para llevarlo a cabo no para referirse a él cuando de justificarse se trata.

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