OPINIÓN. ZAMORA: ¿LAGO EN SUSPENSO O SUSPENSO EN EL LAGO? Por J. Luis Seefoó Luján 

 Esta entrega tiene el propósito de revisar ¿Qué significa “suspender” las obras del  Lago Ventura en abril-julio de  2022? Más específicamente, qué es y qué ha sido “suspender” para las autoridades municipales y cómo entendemos esa misma palabra quienes cuestionamos la omisión activa del gobierno estatal y la acción del gobierno municipal en favor de los negocios inmobiliarios del clero en Zamora. 

El breviario de la Real Academia de la Lengua, versión wikipedia, ofrece dos acepciones de suspendere aplicables al caso: una es “levantar, colgar o detener en lo alto o en el aire” y otra, distinta, es “detener o diferir por algún tiempo una acción u obra”. 

La autoridad municipal de Zamora, Michoacán, orienta sus decisiones bajo la primera idea: levantar en alto las obras promovidas por Raúl Ventura Navarro quien representa uno de los negocios inmobiliarios más importantes del clero, el Santuario Guadalupano 

Para atender este ejercicio discursivo tomamos como referente las posiciones que han adoptado unos y otros en relación a la apropiación del espacio del Santuario Guadalupano y su entorno que, más allá de los discursos religiosos, es la disputa por el patrimonio social y el reposicionamiento político del alto clero en un ambiente de Estado permisivo (estatal) y ampliamente pro activo a nivel municipal. 

Lago en suspenso 

Hacia el 7 de abril de 2022 fue suspendida la construcción del estacionamiento (34 cajones), oficinas y sanitarios -anexos- del Santuario Guadalupano en el predio donde se edificaba la Casa de la Cultura, destruida por el padre Ventura Navarro (5-06-2012).  

La Dirección de Planeación, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Zamora, Michoacán, cuyo titular es el arquitecto Francisco Avalos Bolaños, suspendió la obra el 7 de abril porque carecía de licencia municipal de construcción. Tampoco exhibía autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia y no contaba con licencia vigente de demolición ni manifestación de impacto ambiental

Otro faltante (muy) relevante era no demostrar la posesión y/o propiedad legal del predio donde excava una empresa constructora que incumple la obligación de exhibir su razón social, domicilio, perito responsable y motivo explícito de la obra. 

Vecinos del área, algunos profesionales de la construcción, medios de comunicación sin convenio con el gobierno municipal, grupos ecologistas expresaron dudas y cuestionaron la obra. Cualquiera de las faltas anotadas (más la falta de medidas de protección por la vibración y acarreo de materiales) hubiesen sido suficientes para clausurar la construcción,  pero no fue así, al contrario, dejaron pasar unos días y reanudaron la excavación con el pretexto de “rellenar para controlar la proliferación de moscos”. 

Derecho de petición sin respuesta 

En su momento, el licenciado Alberto Villegas Esparza, presidente del Consejo Municipal de Ecología (COMEC) y directivo de Medio Ambiente Zamorano (MAZ), se dirigió al alcalde Carlos Alberto Soto Delgado para solicitar copias de las licencias de uso del suelo y construcción, manifestación de impacto ambiental así como de todos y cada uno de los documentos que obran en el expediente de construcción (7-04-2022). 

A la fecha (agosto 6 de 2022), transcurridos cuatro meses de que ese oficio fuera recibido en la oficina del alcalde no ha habido respuesta. O sea, el cuento constitucional llamado derecho de petición no se respeta: “Los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición, siempre que ésta se formule de manera pacífica y respetuosa” (artículo 8 de la Constitución). 

La única información disponible proveniente de funcionarios son los mensajes internos  del Consejo Municipal de Ecología vía whatsApp: ”… ya se constató lo que viene haciendo en función del relleno y que se supera el nivel del agua, no habrá obra subterránea como se pretendía y se están tirando cimientos para terminar de rellenar, se aplicó abate, esto tal como lo hemos venido comentando de manera periódica en la intención de que haya transparencia y no se preste el tema a diferentes interpretaciones (Ing. Carlos Alfonso Macías Mireles, regidor de ecología, comunicado al COMEC, 13-07-2022, 10:16 horas). 

En otro mensaje similar, el regidor Macías Mireles, reitera que la obra no ha sido autorizada y que sólo se rellena y retira escombro. No se necesita ser un experto en construcción, cualquier albañil o “chalán” al observar la cuadrilla de demolición, la excavadora – oruga con movimiento de 360° y el continuo entrar y salir de camiones de volteo, entiende que la obra continúa. Obvio, el inicio es la preparación del suelo. El comunicado decía: 

“…Como ya lo hemos comentado anteriormente, el trabajo que llevan a cabo es de relleno y, al mismo tiempo, están retirando los cimientos que estaban ahí colocados, eso lo solicitaron  con la intención de no tener que volver a excavar  posteriormente retirarlos y generar un doble gasto. La obra como tal, al día de hoy, no ha sido autorizada y no se está edificando; lo que han venido haciendo es lo que se ve a simple vista, hemos estado al pendiente de que no haya obra más allá del relleno y retiro de escombros de cimientos anteriores…” (Ing. Carlos Alfonso Macías Mireles comunicado al Lic. Alberto Villegas Esparza, 26-07-2022, 12:57 horas) 

Vale recordar que en su petición, Villegas Esparza es un activista de Medio Ambiente Zamorano que ocupa la función de Presidente del Consejo Municipal de Ecología y que éste es un órgano técnico de consulta, ideado como el objetivo de asesorar y apoyar al Ayuntamiento, en la planeación, elaboración, supervisión, evaluación y seguimiento de los programas municipales de medio ambiente y conservación, restauración y aprovechamiento de los recursos naturales y hacer las recomendaciones necesarias para el estudio y atención de la problemática ambiental en la entidad, así como para la protección del ambiente participando en el desarrollo sustentable del municipio (Sesión cabildo, Zamora, 21-10-2021). 

¿Cuándo los actos reiterados, sistemáticos se tipifican como  delitos? 

No es la primera vez que Raúl Ventura Navarro, sus muchachos o directivos del alto clero transgreden la ley y causan daños a la sociedad o a otras personas físicas o morales. 

Entre las acciones públicas de que se tiene memoria y de los cuales la autoridad forma parte o debió enterarse anoto los siguientes:  

1).Tala de decenas de árboles del atrio y parte lateral y posterior del edificio del santuario (alcalde Guillermo Gómez, 1993-94). El derribo de casuarinas, fresnos, jacarandas, ocurrió en la madrugada en el marco de una interacción con Medio Ambiente Zamorano, organización que ofreció (gratuitamente) dos alternativas plasmadas en sus respectivos planos elaborados por el arquitecto Victor Manuel Ortiz (Vico) y el ingeniero civil Rogelio García Tortoriello. 

A casi treinta años, ese ecocidio sigue impune. Nadie sabe, nadie supo, quién fue el autor intelectual y físico de ese magno derribo. 

2). En 2010, cierre de la calle que partía de Justo Sierra, separaba el espacio del santuario respecto del Centro de Salud y permitía el acceso de los trabajadores de éste al estacionamiento (José Alfonso Martínez Vázquez, alcalde; arq. Francisco Avalos Bolaños, Director de Planeación  y Desarrollo Urbano; Héctor Gustavo Pantoja Abascal 2008-2011). 

3). El 5 de junio de 2012 inicia la demolición de la Casa de la Cultura sin restricción alguna al ruido, polvo, vibración que causaron severas molestias a los usuarios y trabajadores del Centro de Salud (Rosa Hilda Abascal Rodríguez, alcaldesa; Carlos Alberto Soto Delgado, síndico, Zamora,2012-2018). 

En ese mismo lapso de gobierno, el arq. Francisco Avalos Bolaños, ocupó el cargo de Director de Planeación  y Desarrollo Urbano en el vecino Jacona,  administrado por  el Lic. Martín Arredondo Delgado, 2012-2015. 

4). 18 de junio de 2016, destrucción del área de vacunas y consultorios por empresa contratada por el padre Ventura Navarro. Los daños irreparables a tres consultorios, en la parte norte del Centro de Salud están a la vista y a nadie se ha obligado a pagar los daños ni a sido castigado por esa barbarie (José Carlos Lugo Godínez, alcalde; José Alberto Sahagún Bibriesca, síndico, 2015-2018. 

En aquellos días como ahora, Ventura Navarro argumentó que realizaba el derribo del Centro de Salud “con base en un permiso obtenido por el ayuntamiento y porque estaba dentro del dominio del Santuario en posesión del terreno donde estaba la Casa de la Cultura” (Oscar de la Rosa, El Independiente, 21-06-2016).  

Así, en junio de 2016 como el 7 de abril de 2022 “se suspendió la obra debido  a que no contaba con licencia” (ibid). 

5). 5 de abril de 2022, excavación y demolición de la cimentación en el área de la Casa de la Cultura (Ocampo y Niños Héroes), sin contar con las licencias correspondientes pues no acredita la posesión, no exhibe autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia ni manifestación de impacto ambiental (Carlos Alberto Soto Delgado, alcalde; arq. Francisco Avalos Bolaños, Director de Planeación, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Zamora 2021-2024). 

6). El 7 de abril la autoridad municipal suspende la obra, pero a los pocos días reanudan los trabajos con el pretexto de “rellenar para evitar la proliferación de mosquitos”.} 

En abril de 2021, Raúl Ventura Navarro -a nombre del Patronato Pro Santuario- inicia juicio para que se le reconozca la posesión pacífica y  pública del predio con extensión de 1765.42 metros cuadrados de la Casa de la Cultura al que reclama como “un bien ignorado” (sin dueño).  

A la fecha, 6 de agosto de 2022, la obra continúa. El lago crece  por el agua que mana del subsuelo y por  la lluvia; al mismo tiempo y durante toda la semana laboral que hoy concluye, el bombeo continuo trata de reducir el espejo de agua del lago. 

Otros “detalles” de menor relevancia (y difíciles de probar) son los incendios provocados con bombas caseras (botellas con gasolina y mecha) la madrugada del 12 de julio de 2012 y el 21 de octubre de 2021.  

¿Hay suspenso, misterio, en el Lago? 

No. No tiene ningún misterio. No, si uno examina los vínculos entre los políticos y quienes en los hechos toman decisiones importantes en Zamora. Si solo vemos las acciones de Raúl Ventura Navarro como un sacerdote “alocado”, los actos parecen incidentales. 

Por lo anotado y teniendo en cuenta otros hechos que no podemos testimoniar, las casi tres décadas de gobiernos vinculados a la iglesia católica, apostólica y romana, no dejan lugar a dudas: 

Para el gobierno municipal de Zamora, suspender la obra de Raúl Ventura Navarro no es detenerla o diferirla si no levantarla en lo alto. 

Las faltas del alto clero son delitos urbano ambientales de ”cuello blanco”. Por menores infracciones que esas, pero  cometidas por un individuo sin capital ni lazos políticos, ya  estaría en El Pochote. 

Zamora, Michoacán, agosto 6 Día de la barbarie en  Hiroshima y Nagasaky 1945 

jlseefoo@hotmail.com 

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