OPINIÓN: UNA JORNADA DE LUCHA DESCAFEINADA. Por Juan Pérez Medina (Red MOVPAP).

 

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El aumento salarial anunciado el 15 de mayo quedó otra vez por debajo del índice de la inflación de 2016. Con ello, se confirma el sistemático deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores de la educación; al igual que ocurre con el resto de los trabajadores del país. Sin embargo, la protesta magisterial apenas se hizo notar con una movilización nacional casi simbólica por la presencia que tuvo y que ha dado la impresión de que el magisterio en lucha se encuentra en un reflujo o en una encrucijada que no acaba de descifrar y que le mantiene sin claridad de estrategia y acción. Cualquiera que sea la hipótesis verdadera es preocupante en el marco de la confrontación contra el gobierno de Peña Nieto y su contra reforma educativa.

En la entidad, el 15 de mayo fue un día para olvidar, sin manifestación magisterial, que no deja dudas de la grave situación por la que atraviesa la Sección XVIII del SNTE mayoritaria y legítima y la cual forma parte de la CNTE, dejando claro que la fortaleza de otros tiempos no es la mejor y presenta debilidades de conducción más que evidentes. De ello no sólo se beneficia el nefasto gobierno de Silvano Aureoles, sino además el charrismo sindical que extiende sus espacios de influencia, cuando en el país todos reconocen en él a una dirigencia insignificante, sostenida por el gobierno de Peña y con un pelele como Juan Díaz de la Torre haciendo el ridículo como su dirigente. Sin embargo, en la entidad este grupo se fortalece con la situación que enfrenta el magisterio estatal.

Esta debilidad orgánica de la Sección XVIII se hace cada día más evidente ante el cúmulo de abusos de que son objeto los trabajadores a los cuales se les da un trato deliberadamente indolente. Sí el pago en el anterior periodo de vacaciones era ya una muestra de ello, apenas en la quincena primera de mayo y justo en el marco del día del maestro, el gobierno estatal decidió no pagar a los maestros en día hábil, haciéndolo hasta el domingo, violentando el calendario de pagos y la propia ley. Sí en abril hizo que los maestros frustraran sus vacaciones o tuvieran que regresar para cobrar su quincena en pleno periodo vacacional ahora, contraviniendo la normatividad, decidió pagar en domingo y no el día hábil más cercano a la fecha como debería hacerse. Pero eso no fue todo, pues mientras los maestros federalizados o transferidos cobraron los bonos que les correspondían, los trabajadores estatales no lo hicieron, para acumular a los ya adeudados nuevos pagos incumplidos por un gobierno que se ha mostrado oneroso a la hora de ofrecer pan y circo con las rutilantes estrellas de la feria estatal de Morelia, pero contrariamente lo hace en el caso del pago a sus trabajadores.

Si bien es cierto que el no pago de los bonos a los trabajadores estatales obligó a la dirección estatal, por presión de los trabajadores estatales, a concentrarse en plantón enfrente de la Secretaría de Finanzas el jueves 18 y viernes 19 de mayo, lo cierto es que la respuesta fue insuficiente y no logró que el gobierno pagará los bonos adeudados.

Hasta hoy, la acción magisterial ha sido prácticamente nula y la escasa actuación pareciera más una claudicación ante el reto que la lucha en contra de la reforma educativa. La determinación de tomar la Secretaría de Finanzas la semana anterior por parte de la Dirección Estatal ha sido más por la demanda magisterial (y por no parecer demasiado evidentes), que una verdadera defensa de sus representados, ya que de no hacerlo los maestros lo hubieran hecho por su cuenta y riesgo. Da la impresión de que no hay plan y que se está renunciando a asumir la

iniciativa en esta batalla que no cesa y que día a día avanza en la administración educativa y el campo laboral.

La Dirigencia de la Sección XVIII debe reasumir su labor de avanzar en la concreción de las seis tareas del proyecto político sindical que le ha dado congruencia hasta hoy. A las asambleas regionales que hoy se están llevando a cabo les hace falta una propuesta encaminada a retomar el rumbo correcto que de verdad reivindique la unidad, democratice las instancias de decisión y lleve a los maestros a elevar su capacidad política y su accionar protagónico. Abandonar la verticalidad que es propia de las organizaciones autoritarias pasa por regresar a las formas democráticas de toma de decisiones; en donde la asamblea analiza, discute y toma acuerdos para luego ir generando el consenso, asegurándose que este consenso surja de las asambleas de los trabajadores y se prueben mediante actas.

Volver atrás, a los procesos que son la génesis del propio movimiento magisterial, no es retroceder, sino tomar impulso y certidumbre en torno a lo que debemos hacer. El problema actual no está en nuestra incapacidad y compromiso, sino en el abandono del desarrollo de nuestros objetivos, principios y formas de acción que han mantenido por años la llama viva de los vientos de cambio del SNTE en Michoacán y el país.

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