OPINIÓN. ESTAR EN LA PROPIEDAD DE…, ¿JUSTIFICA DERRIBAR UN ÁRBOL? Por J. Luis Seefoó Luján

 Desde septiembre 12 de 2020 hasta nuestros días venimos discutiendo la responsabilidad de la autoridad municipal y los deberes de los ciudadanos en la conservación de los árboles y ampliación de la floresta urbana en Zamora, Michoacán.  

No estamos alegando las obligaciones de la sociedad mundial en la preservación del Amazonas sino algo más concreto: el derribo de los laureles de las calles Morelos y Michoacán número 94 de esta ciudad. 

Más específicamente: ¿A quién corresponde supervisar, autorizar o no el derribo, sancionar o no por una presunta falta? ¿A la dirección de parques y jardines, ecología y forestación, a la regiduría de salud y medio ambiente? 


Hace cosa de nueve meses en Contra Corriente, Semanario Guía, El Pregonero de Zamora y Búsqueda Michoacán (20, 27 septiembre de 2020) , escribía: En el papel de interesado en el medio ambiente y en la construcción de una opinión pública informada, con la “doble camiseta” de activista ambiental -socio de MAZ- y escribano sobre algunos aconteceres de Zamora y su región, con otras personas, preguntamos:
  
Primero, ¿Cómo conciliar los derechos de lote habientes y los de una ciudad necesitada de árboles? ¿Cuáles serían los puntos de referencia para hallar un acuerdo de equilibrio entre los derechos individuales, privados, y los generales, sociales?
  
Sabemos -y compartimos- que como parte de una sociedad, de un grupo social, no podemos tomar y ejecutar decisiones porque afectamos a otros y esos “otros”, también tienen límites aun cuando de su propiedad se trate.
  
Segundo, ¿Bajo qué legislación se regula la forestación -plantación, trasplante, poda y derribo- en esta ciudad y municipio? ¿Es el reglamento publicado en el Periódico Oficial fechado el 19 de septiembre de 2013 o existe una normatividad más reciente?
  
Es de rescatar que el Reglamento Ambiental y de Protección del Patrimonio Natural aprobado por el cabildo 2012-2015 (Rosa Hilda Abascal Rodríguez) es avanzado en la precisión de reglas para la preservación de los árboles en la ciudad; en especial los artículos 55 al 66.   

 

En concordancia con el Proyecto de Ley para la Conservación y Sustentabilidad Ambiental del Estado de Michoacán de Ocampo, presentada por el C. Silvano Aureoles Conejo, Gobernador del Estado de Michoacán de Ocampo y cuya primera lectura en el pleno del congreso se dio el 03 de Abril de 2019, ¿se ha hecho alguna adecuación a la normatividad municipal? 

La pregunta es obligada porque tanto las autoridades como los ciudadanos debemos saber qué reglas nos rigen; qué deberes y derechos tenemos, así como las consecuencias -tanto premios como sanciones- derivadas de su observancia o incumplimiento.
   

En aquellos días el Dr. Francisco Sevilla Romero, Regidor de Ecología y Salud, explicaba en la prensa  que habría sanciones por $2,000.00 y 20 árboles en donación por el tronco de cada árbol derribado sin justificación plena y sin permiso (El Independiente de Zamora, agosto 15 de 2020). 

El discurso “suena bien”, pero surgen al menos dos dudas: la primera es la equivalencia, el costo. ¿En cualquier caso, el tronco de un árbol derribado es igual a 20 arbolitos? Y, ligado a este problema, está el espacio y quién planta y cuida de los 20 arbolitos? La segunda es: ¿Quién aplicará tal reglamento? Es indispensable identificar qué instancia tiene la responsabilidad de supervisar la observancia de la ley y de qué tal normatividad sea conocida por todas las personas.

 

En su comentario, el Dr. Sevilla enunció tres  funciones de la autoridad: 1) proteger el ambiente y los pulmones de la ciudad y municipio; 2) hacer valer las leyes, aplicando, si fuese necesario, las multas económicas; y, 3) la oportunidad con que los ciudadanos reporten para actuar de manera rápida y efectiva contra los infractores (El Independiente de Zamora, agosto 15 de 2020).  

La cuestión ha seguido “en el aire”. El regidor de ecología conoce del asunto y miró cómo se reanudaba la tala a fines de junio de este año. Sabe de este problema y su silencio ante las preguntas públicas sólo refuerzan la duda acerca de la responsabilidad municipal en el derribo de árboles. Quizá esté muy ocupado para supervisar el sitio, pero le hemos hecho llegar fotografías desde las 13:00 horas del 30 de junio del año en curso. 

En el caso de los Laureles de la India (Ficus microcarpa, Ficus nítida ¿?) que se desplantaban majestuosos al interior de un gran patio localizado en Morelos y Michoacán No. 94, Fraccionamiento Jericó, circula un presunto convenio firmado por el Dr. Francisco Sevilla Romero, Regidor de Salud y Ecología, de Zamora, y el señor Antonio Alvarez Navarro, gerente de la Edificadora ALVA&NAV S. de R.L. de C.V. que en lo sustancial asienta:
  
   … por daño al medio ambiente que marca el artículo 25, fracción XIV del Reglamento Municipal de Seguridad Pública Municipal y los artículos 55 y 122 del Reglamento Ambiental y de Protección Natural, se tiene que cubrir el daño ecológico ocasionado por la demolición de 4 árboles que están ubicados en la calle Michoacán 94 oriente esquina con Morelos … con la reposición de 80 ciprés de 1.50 metros de altura para ser replantados en diferentes áreas donde sea más conveniente para el municipio (Regiduría de Salud, 29 de enero de 2020).
  
Otro papel es un vale por 80 ciprés de 1.50 m de altura que serán entregados a la Regiduría de Salud. Ese papel está firmado por Javier Rodríguez Aceves con domicilio en calle Juana Pavón No. 49 de la Colonia Generalísimo Morelos y la razón social del vivero, es Vivero Terra Vera localizado en Av. Madero s/n, calle Tancítaro, col. San Joaquín de Zamora. En ese documento, la regiduría se atribuye funciones en materia de supervisión y establecimiento de sanciones con las personas que talan árboles.
  
Si el daño ambiental por derribar 4 o 6 Laureles se cubre donando 80 ciprés, entonces, talar árboles en la carretera por Romero de Torres puede costar una dotación de ciprés de un metro y medio.  

Desde luego que reconocemos la necesidad de podar, rehabilitar y/o de plano derribar, dadas las numerosas circunstancias en que un ejemplar, por su altura, estado de salud, tamaño de la fronda, constituye un riesgo para las personas, las viviendas, instalaciones eléctricas, ductos de agua y drenaje y para los vehículos. Los desgajamientos de Eucaliptos, las rupturas de ramas en fresnos afectados por descortezadores,  en temporadas de lluvia y épocas de ciclones (septiembre-octubre) ya han causado daños irreparables en vidas humanas aparte pérdidas materiales. 

Al margen del logo bajo el cual se administra el gobierno municipal (PRI; PAN; PT), las interrogantes siguen sin respuestas: ¿Con base en qué reglas se rigen la (de) forestación en Zamora; ¿Cuáles son las autoridades responsables y/o qué funciones cumplen Parques y Jardines, Ecología y Forestación, la regiduría de salud, Obras Públicas y/o Dirección de Seguridad?  

De la tala presente en Morelos y Michoacán, ¿Qué autoridad es responsable o, de veras creen que son los particulares y/o ONGs quienes deben reclamar al dueño del terreno, al banco que financia y/o a la constructora? 

Argumentar que la ubicación en propiedad privada justifica que cualquier persona puede derribar árboles dentro de su lote abre todas las posibilidades legales para la tala. ¿Existe algún árbol plantado en tierra de nadie? No. Esa condición es casi imaginaria pues toda la superficie está asignada a alguna persona física o moral. No hay “tierras de nadie”.

A reserva de hallar aclaración suficiente, pienso que el Dr. Sevilla tomó una función que no le correspondía. Como regidor sus tareas son legislar y supervisar el trabajo del alcalde, ser contrapeso en la interacción de poderes, no plantar ni dar el visto bueno para talas. Autorizar derribos a cambio de cipreses, como el de Morelos y Michoacán, no abona al logro de un ambiente más sano, sólo pone su granito para ensanchar la siembra de concreto y cultivar desesperanza.
   

Zamora, Michoacán, julio 9 de 2021 

jlseefoo@hotmail.com 

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