OPINIÓN: EL SÉPTIMO CONGRESO SECCIONAL DE BASES. Por el Profr. Juan Pérez Medina (Red MOVPAP)

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Terminó el congreso del Movimiento de bases de la Sección XVIII del SNTE después de cinco días de acaloradas discusiones, acusaciones, descalificaciones y expulsiones. Es el congreso más largo que se realiza entre las fuerzas del magisterio en lucha. Ya antes, en 1995, cuando se integra el Movimiento de Bases de los Trabajadores de la Educación de Michoacán (MBTEM), habíamos tenido uno que se alargó por 10 días y del cual el Movimiento salió victorioso, por primera vez ante el charrismo en su propio terreno. Pero en esta ocasión no lo presidía el CEN del SNTE, ni el charrismo tenía un número de delegados al interior bien identificado. En esta ocasión, eran compañeros que habían sido electos mediante las fórmulas que la dirección seccional democrática había avalado y que cumplían con las condiciones de exclusión que la convocatoria al VII Congreso Seccional de Bases contenía. No había, al menos en teoría, delegados charros. Todos eran parte del Movimiento Magisterial y; sin embargo, el Congreso acordado para llevarse a cabo los días 25, 26 y 27 de febrero, se alargó hasta las primeras horas del domingo 28 de febrero.

Y no era para menos. Con una contra reforma laboral y administrativa del régimen sin parangón desde 1917, año en que se formuló la Constitución vigente. Qué deja a los trabajadores de la educación sin la protección sindical, sin el derecho a un trabajo con plaza base, sin un salario justo ante la tremenda intensificación de la jornada de trabajo y con los derechos a la seguridad social disminuidos. Con un gobierno autoritario, que no ha dudado de utilizar la fuerza para imponerse y que mediante argucias leguleyas, no ha dudado en convertir la protesta social en delito y a sus dirigentes en delincuentes, como ha ocurrido con los estudiantes de las escuelas normales (sobre todo rurales); qué un día amenaza con meterlos a la cárcel y otro también. Qué detiene a maestros en Oaxaca y los envía a un penal de máxima seguridad, donde están por igual los más encumbrados narcotraficantes. Que asesina a estudiantes y encarcela a otros, como ocurre en los gobiernos de facto, fascistas, fascistoides, neoliberales.

Eso podría explicar por qué el Congreso se alargó más de la cuenta y resolvió a las cinco de la mañana del domingo, pero no, no fue la construcción estratégica sobre el qué hacer ante la embestida del régimen lo que hizo que el Congreso acabara dos días después, sino la discusión sobre quienes podrían estar al interior del recinto y quienes tenían que abandonarlo ante el cúmulo de acusaciones de corrupción entre los dirigentes que iban y venían de un lado a otro del recinto. No era nada nuevo, ya se sabía desde hace años que la corrupción se venía convirtiendo en práctica cotidiana entre algunos dirigentes y que había desde la base quien se prestara a ello. Bajo el amparo de la impunidad se hicieron y se cobraron favores. Los que querían ser maestros sólo ocupaban tener dinero o conseguirlo para comprarse la plaza o las horas, a veces incluso hasta el título se podía conseguir. Los maestros en servicio podían proponer a los hijos, al cónyuge, a los sobrinos, al yerno, a la nuera, a los amigos de la familia o también venderla a quien se la comprara si ninguna de las otras opciones le acomodara. Si quieres cambiarte de adscripción y acercarte a las grandes ciudades del estado, sólo hay que conseguirse un buen padrino en el sindicato o en la Secretaría, con la venia del sindicato claro está, para que sin que pasando sobre el

derecho de otro, te adscribieran en la ciudad de tu preferencia, naturalmente con dinero de por medio o algún otro favorcito de parte del beneficiado o la beneficiada.

Se llegó a este VII Congreso de Bases sin poder seguir ocultando la pudrición interna que por más esfuerzos para simularla, había cambiado el aspecto del movimiento y desde dondequiera se le notaba la gravedad de la situación.

Semanas antes del Congreso, una de las fuerzas más decadentes del Movimiento de Bases, autodenominada “el Bloque”, al darse cuenta de que se encontraba en franca desventaja en las regiones para ganar la Secretaría General, inicia una campaña de acusaciones contra sus posibles adversarios, reuniendo pruebas para descalificarlos con la intención de cambiar la correlación de fuerzas en el Congreso. Motivaron la integración de una comisión que recibiera las pruebas y emitiera los dictámenes y se lanzaron al vacío.

Ya en el Congreso, cuando constataron que no habían podido modificar las negativas condiciones, arreciaron en su intención de echar a los corruptos. Ahí fue cuando los delegados de las regiones intervinieron e hicieron suya esa exigencia y le exigieron a la comisión que mostrara los elementos de prueba, acabando por echar fuera a más de una cuarentena de elementos, entre dirigentes seccionales, comisionados y coordinadores de región, y dicen que aún hay una segunda lista de corruptos. Entre los que tuvieron que dejar el recinto estuvieron Sergio Espinal, Eugenio Rodríguez, Eligio Valdés, Omar Jacinto, Felix Pérez Lobato, Gaspar Rodríguez Cadena quien ascendió a Subdirector siendo coordinador regional. No cabe duda que en algunos casos la historia acaba por poner a cada quien en su lugar.

Al final de la jornada se eligió a Víctor Manuel Zavala como nuevo Secretario General, quien cuenta con una trayectoria discreta al interior del Movimiento. Nadie se lo esperaba. Ahora, toca al nuevo CES retomar el rumbo. Las tareas por delante no son muchas pero sí demasiado complejas. Es necesario, de entrada, dejar en claro el distanciamiento con el gobierno estatal y cualquier partido político para acabar con los argumentos de unos. Asimismo, se deberá aplicar todo el rigor contra quienes se les compruebe que han realizado actos de corrupción o han atentado en contra de la unidad del magisterio. No debe darse pie ni a la corrupción, ni a la división. Esas son condicionantes para la reconstrucción de la unidad interna.

Es hora de la unidad más amplia y esto incluye a todo el pueblo y sus organizaciones, desde una posición de respeto e igualdad. La unidad crecerá en la medida en que se cumpla con este paradigma. Esto no será posible si no se atiende como una prioridad la educación política de las bases y la tarea de la formación de nuevos cuadros. La educación popular es necesaria para evitar en lo posible la traición, la corrupción o los errores. No más cambios, contrataciones o ascensos por componendas. Que cada trabajador tenga lo que por derecho le corresponda.

Deseamos de todo corazón que el nuevo CES pueda reconstruir la unidad interna que tanto se necesita ahora y que tenga la entereza para enfrentar políticamente al régimen. La lucha gremial, lo digo desde ahora, está perdida.

Un comentario sobre «OPINIÓN: EL SÉPTIMO CONGRESO SECCIONAL DE BASES. Por el Profr. Juan Pérez Medina (Red MOVPAP)»

  1. Todas las expresiones sindicales del magisterio son una porquería; que no venga este tipejo a darse aires de pureza. Cuando estuvo en el poder, y puso como títere a Aida Sagrero, repartió a diestra y siniestra plazas y beneficios a sus allegados violentando los derechos de la base, pasando por encima de ellos; si antes se oponía a ENLACE con pretextos, de la noche a la mañana estuvo de acuerdo con su aplicación, ha brincado como chapulín de partido en partido obteniendo beneficios y esta como Moreira: décads sin trabajar frente a grupo…¡qué lo compre quien no lo conozca!

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