OPINIÓN. COVID-19: ¿RETORNO DE LAS BRUJAS? Por J.Luis Seefoó Luján

Marcando la distancia histórica, los prejuicios sociales alimentados de  ignorancia y fanatismo, están vivos en lo más profundo de nuestra (des) humanidad. No igual, pero parecido, en pleno siglo XXI presenciamos agresiones, linchamientos contra trabajadores de la salud porque “nos pueden contagiar de coronavirus”.

En el pasado, “la cacería de brujas” fue promovida e incitada por la Santa Iglesia que constituyó tribunales  para procesar, condenar y ejecutar, sobre todo a las mujeres que por su pensamiento y capacidad resultaban incómodas para el poder establecido.

Ejemplos terribles de la paranoia colectiva contra “lo desconocido”, han sido  llevados al cine y de ese modo han motivado la reflexión sobre comportamientos actuales. De épocas distintas y contenidos diferentes, pero semejantes en la manipulación colectiva, “Las Brujas de Salem” (Massachusetts, 1692) y “San Miguel Canoa” (Puebla, 14 de septiembre de 1968) han marcado la historia.

Ahora, pese a la constante y reiterada comunicación, accesible por TV, radio y a la información que circula en las redes y se accede a través de millones de teléfonos celulares, es posible que en cualquier localidad se incite a la gente para evitar que un hospital  atienda enfermos de Covid 19. Esa mezcla de temor y de ignorancia crece por la incertidumbre cultivada por la inminente la saturación hospitalaria.

Miedo, prejuicios y egoísmo combinados forman un peligroso coctel. Ante la certeza de expansión del coronavirus los (in) humanos queremos asegurar una cama, un ventilador para nosotros. Los casos de Axochiapan, Morelos y de Lo de Marcos, Nayarit, muestran los sentimientos y prejuicios incubados en la población mexicana que pueden desbordarse sin control.

Temor  y  egoísmo más ausencia de autoridad

Morelos y Nayarit con  Axochiapan y Lo de Marcos constituyen una muestra de la “cara fea” de nuestro ser. Axochiapan, localidad de Morelos muy cercana a Puebla saltó a las noticias nacionales cuando en el inicio de abril un grupo de vecinos se plantó frente al Hospital General  “Dr. Ángel Ventura Neri” de la misma cabecera municipal para protestar porque sería acondicionado para atender en sus 34 camas a pacientes con enfermedades respiratorias. Si bien, no es todo el pueblo, el centenar de vecinos que amenaza con quemar el hospital es sólo una expresión de lo que puede suceder.

El video que circula en los medios, las palabras de la gente, sugieren que la ignorancia y prejuicios son ilimitados: “Escúchenlo bien, los quemamos, les quemamos el pinche hospital y no hay hospital (…) Lo quemamos, si no tienen capacidad para atender lo poquito que hay aquí en el hospital, ¿creen que va a poder atender una contingencia como esta? Es una cosa irrisoria” (Expansión Política, Heraldo de México, El Imparcial, Excélsior TV, miércoles 1 de abril de 2020).

Lo de Marcos nunca ha tenido reparos a la visita o permanencia de extranjeros, sobre todo estadounidenses. Las playas de estos pueblos costeros de Bahía de Banderas –Nuevo Vallarta- son refugio temporal de norteamericanos a los que NO se les exige comprobar un estado aceptable de salud, física y mental. Ahora, por el covid 19, vecinos de sitios playeros han establecido restricciones al turismo y también a enfermeras que laboran en el hospital de San Francisco (San Pancho).

Melody  Morado, fue obligada a abandonar su casa la noche de ese miércoles, presionada por gente del pueblo que la acusaba de ser un foco de infección de COVID-19, por su trabajo como enfermera en el hospital de la comunidad de San Francisco (Reforma, 10-04-2020).

En el video que tomó su colega Fernanda Flores se escucha la desagradable discusión. Además, Melody escribió:  “En serio me duele horrible, me da mucha impotencia e incluso me hicieron caer en las lágrimas por el hecho de saber que no podemos portar nuestro uniforme para llegar a nuestros centros de trabajo porque ya es motivo para que alguien nos agreda, tenemos que irnos de civil y ahora ni si quiera poder decir que soy personal de Salud para que no me agredan o me prohíban el acceso a mi hogar a descansar”.

Agresiones “menores”

Desde Mérida, Yucatán, se conocen otros relatos: “soy Rafael Ramírez Morales, enfermero del IMSS Yucatán, el día de ayer por la noche alrededor de las 7:40 pm, mientras esperaba mi transporte, dos sujetos en moto me tiraron un huevo en el uniforme, pensé que esta clase de cosas no pasaban en nuestra ciudad, me sentí impotente al no poder hacer nada, mientras ellos se retiraban a carcajadas   …” (5-04-2020).

En la misma península, se usó café caliente contra la enfermera instrumentista, Ligia Kantun. Un desconocido le tiro café hirviendo por la espalda mientras le gritaba «nos vas a contagiar a todos», cuando salió de una tienda de consumo (El Imparcial, Yucatán, 8-04-2020).

Debido al obligado aislamiento de un paciente fallecido por COVID19,  el jueves 8 sus familiares irrumpieron en el Hospital General de Zona 48 Bicentenario de San Pedro  Xalpa, Azcapotzalco, CDMX  y agredieron al enfermero Daniel Zamorano quien comentó:

“Ayer me sentí impotente, frustrado, furioso y decepcionado el solo poder cubrirme la cabeza para no recibir más golpes de los derechohabientes (…) Me doy cuenta que mi caso puede ser un ejemplo de como el estrés y la ansiedad que genera el Covid19 puede provocar un increíble caos y que la seguridad del IMSS no es suficiente para lo que se viene”.

Uno más. En el Hospital General Regional 1 Doctor Carlos Mc Gregor Sánchez Navarro del IMSS, dos jóvenes agredieron a vigilantes y médicos exigiendo el alta médica de su familiar, un joven contagiado por coronavirus  (El Heraldo de México 11 o 12 -04-2020).

El triple homicidio de médicos de Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Morelos ocurrido el viernes 10 sobre la carretera local Tehuixtla- Tilzapotla, en la colonia La Presa de Tilzapotla ha sido vinculado por las autoridades con motivaciones del orden común.

Estos eventos pueden ser vistos como casos aislados o hechos inventados y difundidos a través de las redes sociales para atraer lectores y/o para generar una mayor  sensación de inseguridad.

Reconocimiento a los trabajadores de la salud

Desde los ámbitos de la educación y la cultura hay un vasto campo para develar los prejuicios y para combatir la  estigmatización contra los profesionales de quienes -en mucho- depende la vida.

Pese a las manifestaciones de temor, prejuicio, ignorancia y egoísmo, de muchas formas se expresa la valoración de intendentes, enfermeras, camilleros, médicos y todo el personal que trabaja en la primera línea para reestablecer la salud y salvar vidas. Desde el aplauso y las gracias hasta modos más espectaculares como proyectar una bata médica al Cristo de Río de Janeiro, son maneras de decir: ¡gracias!

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