Opinión. María Herrera Magdaleno y el derecho humano a la sepultura. Por J. Luis Seefoó Luján

En el Día Internacional de la Mujer en Zamora -8 de marzo- quiero invitarme a no “hacer un paro de labores en silencio”, ni hoy, ni el día 9 de marzo. Creo que a diferencia de los trabajadores de bienes tangibles -fresas, tortillas, vehículos- quienes al realizar un paro de labores tienen un impacto concreto, directo, los trabajadores de la educación y la cultura poco contribuimos “parando”, más ayudamos a la causa manteniéndonos  pensando, hablando, escribiendo, o sea: trabajando.

Así, en una de las sesiones del 8 y 9 de marzo a que convoco en el salón “C” de El Colegio de Michoacán, dedicaré mis palabras a una mujer distinguida en la lucha por los derechos humanos de mujeres y hombres.

Imagino  –y es posible equivocarse en los sueños- que María Herrera Magdaleno, nuestra María de Pajacuarán, Michoacán, encarna a Antígona por su amor y necesidad que le impulsa a luchar por sepultar a sus seres queridos, independientemente de las normas, del Estado y las creencias de los demás.

No es, claro está, la misma encrucijada. Antígona desobedece a la ley y enfrenta a Creonte, rey de Tebas, porque éste niega el derecho de sepultura a Polineces y, en cambio, rinde honores a Etéocles, ambos hermanos de Antígona. La diferencia crucial es la ubicación de héroe de éste que cumple su deber con el Estado en la defensa de Tebas y, por el contrario, Polineces la ataca. No es el propósito fijar una posición frente a la contradicción que vive la sociedad representada en esa tragedia de Sófocles, sino colocar la circunstancia profundamente (in) humana que viven muchas Marías Herrero Magdaleno en Zamora.

No sé cuántas madres -esposas -hermanas anhelan poder llorar sobre la tumba de sus hijos, de sus seres queridos. Unas viven su pena en silencio como Genoveva y Gaby. El yerno de Genoveva, cuñado de Gaby, “desapareció” hace algunos años dejando dos hijos en la orfandad. Luego, el 18 de noviembre de 2019, en las fotos  difundidas por las redes casi identifican a José Vidal de la Col. Valencia. En los servicios de medicina forense confirmaron que sí era José Vidal. La nota de prensa decía:

“Ejecutado en el Libramiento Norte, col. Carmen Serdán. Automovilistas reportaron un hombre tirado con visibles huellas de violencia. Es de aproximadamente 28 años, vestía pantalón de mezclilla, suéter a rayas gris. Tenis Vans. Presentaba lesiones en la cabeza. Se encontraron 6 casquillos 9 mm”.

En el velorio, sepelio y días después en el transcurso del novenario, fueron reconstruyéndose los hechos que parecían implicar a grupos legalmente organizados en el uso de las armas, pero conforme se aclaraba más la hipótesis, la familia “optó por no saber”. Poder sepultarlo, sabiendo de tanta gente desaparecida les interiorizaba un consuelo: “lo bueno es que tenemos su cuerpo; pudimos sepultarlo”. Rafafá -y con más dolor su esposa- siguen esperanzados en encontrar a su hijo con vida o simplemente “hallarlo”.

María Herrero y la lucha contra la desaparición forzada

En agosto 28 de 2008 la vida cambió bruscamente para María Herrera Magdaleno y su familia. Sus hijos Raúl (19) y Salvador (24) fueron desaparecidos en Atoyac de Álvarez, Guerrero. Dos años después, en septiembre 22 de 2010, en Poza Rica, Veracruz, Luis Armando, entonces de 24 años, y Gustavo, de 28, sufrieron la misma suerte que sus hermanos. Desde entonces, los Trujillo Herrera han mantenido una incansable lucha por la justicia (Emir Olivares Alonso, La Jornada, 28-01-2019, p. 4).

María Herrera y sus otros 4 hijos han luchado por la verdad y la justicia. En 2011 se unieron al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Un año después formaron la Red de Enlaces Nacionales, que coordina organizaciones de familiares de desaparecidos de distintos estados. Luego crearon la Asociación Civil Familiares en Búsqueda María Herrera, que ha realizado cuatro brigadas para localizar a sus parientes en diferentes entidades. En hospitales, cárceles, albergues han transitado las caravanas de “búsqueda en vida” y en cerros y llanuras han cavado y hallado cuerpos y restos humanos.

El 24 de junio de 2011 la Unidad Especializada en Investigación de Secuestros de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, de la PGR, inició una investigación por la posible comisión de los delitos de delincuencia organizada y privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro contra los hermanos Trujillo Herrera. Sin embargo, hasta ahora el caso está en la impunidad y se desconoce su paradero (El Universal, 10-12-2019).

María y cientos de familiares de desaparecidos han tocado las puertas de Felipe Calderón, Peña Nieto y ahora, de López Obrador, sin resultados.

Por cierto, apenas ahora y pese a instrucciones que el  gobierno de López Obrador diera hace seis meses para que México reconociera la competencia del Comité de la Organización de Naciones Unidas Contra la Desaparición Forzada a fin de abrir su expediente en esa instancia, la Suprema Corte de Justicia ha avalado la intervención de la ONU.

El año pasado, en una de las aulas del Colmich, escuchamos a María decir lo que luego en  diciembre declaró a la prensa nacional: 

“No me quiero morir sin saber dónde están mis hijos. Cada vez me quedan menos fuerzas, me cuesta más trabajo salir a buscarlos y sé que tal vez no me quede mucho tiempo, pero no me quiero ir de este mundo sin saber la verdad, sin tener justicia” (El Universal, 10-12-2019).

Por todas las “Marías Herrera Magdaleno” de Zamora, es preciso no quedarse calladas – os para que  los grupos ilegales y también los  legales respeten el sagrado derecho a la sepultura.

jlseefoo@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *