OPINIÓN: LA TAREAS DEL PORVENIR EN EL MAGISTERIO MICHOACANO. Por Juan Pérez Medina (CUT-MICHOACAN)

 

Los maestros se cansaron de realizar plantones en la Secretaría de Gobierno, tomar sus oficinas recaudadoras en los municipios, llevar a cabo marchas regionales y estatales diversas y mantener la toma permanente de las oficinas centrales de la SEE para obligar a Silvano Aureoles a pagar los adeudos que tiene con los trabajadores de la educación del sistema estado, que son más de 30 mil.

Se cansaron de escuchar de la boca del gobernador justificaciones inútiles y mentiras ciertas sobre el por qué no debía pagar nada. Se cansaron de escuchar acusaciones, vituperios, falsedades, descalificaciones y amenazas acerca de lo que los maestros de la CNTE son y les iba a pasar si insistían en lo que él negaba.

Y se fueron a las vías del tren Kansas City Southern, antes Ferrocarriles Nacionales de México, para que de una vez ocurriera lo que se decía o lo que se exigía; es decir, o se pagaba a los maestros o se cumplían las amenazas de Silvano Aureoles. Pero no sólo se fueron a las vías del tren, sino que además, se organizaron para asediar a su medio hermano Antonio García Conejo, que ahora quiere ser senador de la república para seguir amasando fortuna y acumulando poder político y económico.

Así ocurrió en Huetamo, Tiquicheo, Nueva Italia, Apatzingan, Jiquilpan y etcétera; razón de más para que el Gobernador elevara su nivel de confrontación y mostrara hasta las glándulas suprarrenales el encono tan elevado en contra de los trabajadores de la educación.

Si por Silvano fuera y los tiempos fueran también otros, hubiera mandado a fusilar a unos cuantos maestros para escarmiento de los demás, pero como eso no es posible, detuvo a más de medio centenar, con sus respectivas golpizas y vejaciones, tal y como acostumbran sus esbirros al mando del bullterrier Gómez Arrieta, Subsecretario de Seguridad pública, que de paso habría que decir que cada vez que actúa contra maestros, estudiantes normalistas o campesinos indígenas se le sube hasta los pelos la adrenalina y es cuando llega al climax orgásmico, sobre todo cuando ha logrado golpearlos o detenerlos, (dicen que es sintomático en él porque se le nota babeando), con la misma intención de dejar en claro que aquí sus chicharrones truenan y si dice que no debe nada es que no debe nada.

A las tomas de las vías del tren se les sumaron movilizaciones permanentes, bloqueos de carreteras y plantones en la PGR y la PJE en la exigencia de la liberación de los detenidos. A la acción de los maestros se sumaron pobladores de las comunidades y poblaciones cercanas a las tomas de las vías férreas cuando el “bulterrier” lanzaba a sus compinches en contra de los inconformes.

Las acciones de intimidación y escarmiento, que Silvano llamó de “aplicación de la ley”, sólo hicieron que la confrontación subiera de tono y los maestros extendieran el conflicto hacia otras latitudes. De otras entidades y países organizaciones sociales y sindicales se pronunciaron en contra de Silvano y exigieron en cese a la represión junto con l exigencia del cumplimiento de las demandas de los docentes.

Estos resultados nada buenos para sus propósitos y su rabia, hicieron que en medio de la acción represiva tuviera que aceptar sentarse a la mesa del diálogo con la dirigencia sindical de la Sección XVIII y buscar una salida al conflicto que él mismo había generado y alimentado constantemente. Sin embargo, a estas alturas, las demandas iniciales se han modificado y reclaman la destitución del Bullterrier Gómez Arrieta, Juan Bernardo Corona y el Secretario de Educación Alberto Frutis, por su penosa y vergonzosa actuación al frente de la policía y los destinos de la SEE.

Si bien es cierto que las partes se han sentado a la mesa del diálogo (lo que debió haber ocurrido desde el primer momento), las exigencias magisteriales aún no están resueltas y por tanto, las protestas van a continuar hasta que sean resueltas. Los adeudos no son regateables y no admitirán discusión alguna que no sea la de su pago a cabalidad. Lo anterior pasa por dar cumplimiento a una serie de acuerdos establecidos con anterioridad con el actual gobierno y que hasta hoy no se han resuelto.

Razón por la cual el magisterio estatal debe repensar su estrategia y relanzar sus acciones constituyendo un plan de corto y mediano plazo, en base a objetivos claros y precisos a fin de lograr fortalecer la fuerza movilizada y actuante, generar organización y unidad con los padres de familia, extender el movimiento a otros sectores y al ámbito nacional e internacional para evitar o bajar al mínimo la represión del gobierno y concitar apoyo social, pero sobre todo, avanzar en la organización popular de todas las fuerzas del pueblo, sobre la base del reconocimiento a cada una de ellas.

La lucha será más victoriosa si representa la suma de todas las luchas y se logra condensar en una plataforma que unifique los intereses de todos, yendo de lo gremial a lo político, de lo particular a lo general. Hay

experiencia en la integración de frentes populares, sectoriales y sindicales y se sabe de sus limitaciones, lo que obliga a repensar las formas y los modos de su integración y la definición de sus objetivos. Creo que en todas estas cuestiones hay mucho por hacer e innovar. La construcción de la unidad de todos los sectores de trabajadores debe hacerse bajo la premisa que si no es desde abajo no será. Lo anterior significa que está unidad debe construirse en un proceso de reflexión permanente de base a base y no de dirigentes a dirigentes, que ha sido el error hasta hoy.

Los encuentros temáticos entre trabajadores de diferentes organizaciones, bajo el compromiso de actuar juntos, será la mejor garantía para lograrlo. Esto conlleva a la acción desde las comunidades, municipios y regiones hasta desembocar en un encuentro o congreso estatal. La discusión que se propone debe acompañarse con la movilización conjunta en los espacios naturales de lucha. Teoría y práctica harán que la toma de conciencia sea mucho más rápida y profunda.

Pareciera algo fuera de lugar, pero es necesario que el magisterio democrático reimpulse una estrategia, un plan permanente de integración de los trabajadores de todos los centros de trabajo a sus objetivos y acciones. Lograr la unidad sindical no sólo es una necesidad, (y así lo consigna el Proyecto Político sindical), sino una tarea central y cotidiana de la Organización. Ya no es viable (y nunca lo fue), que se continúe generando disputas internas o golpeando a compañeros de centro de trabajo o estimulando la confrontación entre trabajadores.

Esta práctica tan socorrida (creo que la principal) en los tiempos de Sergio Espinal y Artemio Ortiz debe acabarse pues ha demostrado, a la luz de los hechos el enorme daño que la ha ocasionado a la unidad sindical. Confundir el enemigo y hacerlo aparecer entre nosotros los trabajadores ha sido un craso error que desde hace años estamos pagando y el precio no es menor.

Los trabajadores pueden estar bajo el control del charrismo, de la política del estado con todas sus herramientas y enajenados o fetichizados, pero aun así no son nuestros enemigos. Pueden ser adversarios momentáneos que requieren del trabajo inteligente, responsable y comprometido de los mejores cuadros del Movimiento. Estos trabajadores son elementos que están en disputa entre el poder del estado y la fuerza organizada de resistencia y cambio que representa en este caso la Sección XVIII.

El último espacio natural de acción debe ser el que estimule la organización de los padres de familia en la defensa del derecho a la educación y a la educación pública. Lo anterior reclama la construcción de una estrategia que permita a los padres de familia su convocatoria a reunirse, a informarse, a analizar y generar propuestas de organización una vez que han encontrado en común los objetivos de ello.

La integración de la coordinadora estatal de padres de familia sería un logro de grandes dimensiones que podría actuar conjuntamente con los maestros y alumnos en la recuperación de la escuela pública, que la lleva a la autonomía y su funcionamiento desde otra dimensión pedagógica, además de plantearse la lucha por maestros suficientes, aulas bien equipadas y espacios y anexos suficientes para la acción pedagógica, en un nuevo tipo de escolaridad que no se sujete a los espacios escolares que no son más que una analogía de una prisión. Impulsar estos tres ejes es crucial para reencauzar la vida sindical, las tareas del PPS y la recuperación de la fortaleza de nuestras convicciones.

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