OPINIÓN. SILVANO AUREOLES, EL REPRESOR NEOLIBERAL. Por Juan Pérez Medina. (CUT – MICHOACAN)

 

Silvano Aureoles diariamente se destaca como el gobernador más represivo de la historia de Michoacán. Los hechos del día de ayer y hoy en contra de los normalistas, corroboran esa terrible distinción que lo acompañará durante toda su vida. Estamos, indudablemente, ante un gobierno fascista, cuya característica fundamental es el uso de la fuerza como el elemento central para acallar a sus detractores y a quienes se muestran inconformes con sus determinaciones y políticas.

Caltzontzin y Arantepakua son parte de una serie de acciones en donde la constante es el uso ilegal de la fuerza pública que viene actuando con excesiva e inusitada violencia. La Secretaría de Seguridad Pública nos demuestra día con día el encono en contra de los jóvenes normalistas excediéndose a la hora de actuar bajo el amparo que les da su condición de autoridad.

Estamos ante uno de los gobiernos más negros en la historia reciente. El uso desmedido de la fuerza en contra de los maestros, estudiantes, indígenas y campesinos en lo que va de su gobierno es una constante que lo ha distinguido y que, por las acciones institucionales realizadas continuará y, al parecer, se acrecentarán.

Así lo demuestra el crecimiento continuado de los recursos públicos asignados a la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría de Justicia quienes se han visto beneficiadas onerosamente en lo que va de este sexenio estatal. La presencia exacerbada de las fuerzas policiales en hechos de manifestación y protesta social son, como nunca, actos hostiles de provocación, que cuentan con la venia para actuar por cualquier motivo y con toda saña. Así viene quedando de manifiesto en las últimas acciones realizadas como la ocurrida ayer o la que se registró en contra de los comuneros de Arantepakua o de los propios estudiantes normalistas hace días y que arrojó u joven con una bala en la cabeza.

Este gobierno está convencido en la legalidad de sus acciones. No importa que tengan como base una serie de motivaciones plenamente justificadas. El neoliberalismo ha convertido en leyes las acciones de despojo de los recursos naturales y de los derechos de los trabajadores. Así es como a una acción moralmente injustificable le responden con su ley, que es producto de la imposición y la ilegitimidad.

Los estudiantes tienen razón en cuanto a sus demandas y por esa razón, las acciones que han venido realizando se justifican. Sólo aquellos que vean el mundo en el marco del mercado y la competencia podrán justificar lo injustificable de las acciones de represión ejercidas en contra de los estudiantes, como ha venido ocurriendo.

Silvano es, sin cuestionamiento alguno, un digno representante de esa estirpe defensora de la legalidad neoliberal de rapiña, saqueo y explotación. No será casual que, al amparo de la clase política a la que pertenece, (que no está de más mencionar que es la fiel muestra y génesis de la corrupción nacional) y, sobre todo, al amparo de la clase política en el poder, logre ser erigido como candidato a presidente de la república del defenestrado “Frente Ciudadano por México”, al considerarlo como un fiel representante de la actual política de despojo, explotación y barbarie que ocurre en el país; pues en Michoacán se ha mostrado como un alumno ejemplar y muy destacado.

En su gobierno, con apenas dos años, se ha constituido un ejercicio policiaco de la acción política, lo cual se evidencia con los actos descomunales para resguardar los edificios sedes de la aplicación de la malograda evaluación, las acciones de intimidación, provocación y de represión ejercidas en contra de los jóvenes normalistas y moradores de las casas del estudiante; así como de campesinos e indígenas y todo aquel que levante una protesta social. Su capacidad de diálogo es terriblemente escasa y torpe y parece estar determinada por la línea de la no-negociación en todos los casos.

Su actuación en cuanto a la solución de los problemas sociales es realmente patética. Se ilegaliza la protesta social, se vulneran los derechos sociales y humanos y se menosprecian las necesidades de las personas. En los hechos se niegan derechos constitucionales y universales, como los referidos a la libertad de reunión y

asociación, la libre sindicalización, el pago de salario digno y remunerador y el derecho a la seguridad en el empleo.

Eso explica la actual situación de represión y hostigamiento que se viene ejerciendo en contra de los trabajadores del Instituto de Infraestructura Física y Educativa del Estado de Michoacán (IIFEEM), a quienes se les ha despedido por intentar integrar un sindicato que los defienda ante una autoridad estatal que los ha mantenido por años bajo contratos por 90 días y amenazas permanentes de despidos si no se aceptan las condiciones de trabajo que se les imponen.

Súmese a eso la firma de una renuncia anticipada que hacen firmar en blanco a cada trabajador para evitar que sean acusados de que despiden a trabajadores. Para evitar que los trabajadores ejerzan su derecho constitucional de organizarse en sindicato, se han dedicado a amenazar a los que se han animado a desafiarlos.

Por esta vía han logrado que tres trabajadores, hasta el lunes anterior, acudan a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), para retirar su decisión de formar parte del nuevo sindicato a cambio de permanecer bajo contrato. Casi 20 días llevan ya los trabajadores del IIFEEM con su lucha por hacer valer su derecho y exigir que sean recontratados. 20 días en los cuales la autoridad, por medio de la Secretaria de Gobierno y sus subalternos, se ha encargado de amedrentar, dividir y amenazar a estos dignos trabajadores en lucha.

De manera vergonzante, el Director de Gobierno se ha cansado de desempeñar una estrategia de los más bajo, ruin y despreciable para evitar que los trabajadores continúen en su justa lucha y sean acompañados por la solidaridad de otras organizaciones hermanas.

Los otrora de izquierda, son ahora verdugos de los de su clase.

Pero está actitud antipopular del gobierno de Silvano Aureoles no debe quedarse así. Requiere una respuesta a la altura de las circunstancias y sólo será posible con la unidad de acción de las fuerzas populares organizadas y actuantes y la venia e incorporación de todo el pueblo.

Los estudiantes normalistas, los maestros en lucha en contra de la reforma educativa, del pago de los bonos a los profesores estatales, de los sindicalizados con problemas con su fondo de pensiones, de aquellos de todos los sindicatos que están viendo en riesgo los fondos pensionarios del IMSS y del ISSSTE y de aquellos trabajadores universitarios que tienen sobre ellos la reforma universitaria de su sistema de pensiones y jubilaciones deben unirse, juntarse en un espacio particular y construir una plataforma común que los aglutine y que los haga accionar juntos y con toda contundencia.

Es necesario reeditar aquí un espacio común como el que se viene configurando a nivel nacional por medio de los encuentros nacionales del pueblo mexicano que aglutina a todas las resistencias. Urge una iniciativa popular de envergadura estatal que nos una a todos por nuestras demandas. Sólo así podremos los trabajadores convertirnos en protagonistas de la historia. Como debe ser. Algo necesario que reclama un sujeto social y político que le ponga el cascabel al gato. Pero ¿Quién?

2 comentarios sobre «OPINIÓN. SILVANO AUREOLES, EL REPRESOR NEOLIBERAL. Por Juan Pérez Medina. (CUT – MICHOACAN)»

  1. No estoy de acuerdo, es más ni siquiera leí el artículo, los estudiantes de Tiripetio son delincuentes con disfraz de estudiantes, hacen una serie de fechorías y aún más delincuencia de altos vuelos y quedan impunes, hay que tener mano dura para detenerlos.

  2. Ya no queremos políticos.
    Necesitamos administradores profesionales en los gobiernos del país. Que cobren por desempeñarse como servidores públicos. Que sean verdaderos conocedores de la materia. Que trabajen como empleados de nosotros los ciudadanos. Que nos rindan cuentas de sus actos. Que nos presenten sus balances de actividades.
    Ya no debemos permitir a esa bola de vividores buenos para nada. México es nuestra empresa de todos los mexicanos y debemos «contratar» a funcionarios y ejecutivos que tengan verdadera capacidad profesional para servicio público, pero no más a esa clase de oportunistas que se sienten monarcas y nos tratan como si fuéramos sus vasallos.
    Acabemos con esa enorme lacra de la sociedad.
    Si no se enmiendan, corrámoslos.

Responder a Fernando Villa Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *