OPINIÓN: SÓLO LOS IDÓNEOS ESTARÁN EN LAS AULAS… ¿Y EN LA SEP QUIÉNES ESTÁN? Por Óscar de Jesús Ventura

SEP
En su primer mensaje como Presidente de México, Enrique Peña Nieto anunció una serie de decisiones (tomadas con plena autonomía, o eso quiso aparentar), la séptima decisión mostró que algo desastroso ocurriría en el Sistema Educativo:

“Ha llegado el momento de la Reforma Educativa. Una nación basa su desarrollo en la educación. El capital humano es la base del desarrollo y progreso de un país; ésta es la razón por la que corresponde al Estado la rectoría de la política educativa”.

El nuevo presidente evidenció la visión que tiene del país al hablar de capital humano, “el capital más valioso de todos es el que se ha invertido en seres humanos” decía Alfred Marshall destacado economista británico. Inmediatamente se vio en los mexicanos una oportunidad de formarlos como sujetos que si reciben educación de calidad (educación para fungir como mano de obra barata y calificada) pueden hacer que México crezca y sea una nación próspera (para los empresarios) Desde el discurso se notó el desprecio por la educación pública, pero al designar a Emilio Chuayffet Chemor como secretario de educación no quedaban dudas. Este funcionario es señalado como autor intelectual de la Matanza de Acteal, aquella ocurrida en Chiapas donde 45 indígenas tzotziles perdieron la vida. A Peña Nieto no le importó designar a alguien señalado por delitos de lesa humanidad como secretario.

El tiempo transcurrió y el flamante funcionario se distinguió por armar discursos contra los maestros, acusarlos de alterar la paz pública, violar el Estado de Derecho, y hasta incriminarlos por rebelión, sedición y motín. En su discurso planteaba tender puentes y no barreras, en la realidad se distinguió por su cerrazón, su negativa a dialogar y por su hostilidad contra quienes no estaban de acuerdo con el gobierno en turno. A mitad de sexenio, la carrera presidencial inició y a don Emilio se le dieron las gracias.

El presidente comprometido con la educación de calidad ( o en aras de sus ambiciones) designó a Aurelio Nuño Mayer, licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Iberoamericana y maestro en Estudios Latinoamericanos por la University of Oxford ( así lo avala su cédula profesional) como nuevo secretario de educación. Nuño Mayer, el encargado de la política educativa inició una lucha encarnizada contra los maestros, en el discurso, muy fanfarrón los acusa de flojos, violentos y delincuentes, en la práctica recurre a los elementos policiacos de cualquier parte del país donde exista alguna manifestación para que intimiden con sobrevuelos y desplegando a militares, policías estatales y federales, llegando al grado de consignar acusados de terrorismo a maestros y trasladándolos a penales de máxima seguridad.

El secretario (en su anhelo y su romántico sueño de ser candidato presidencial) organiza visitas cada día lunes a diversas escuelas del país, donde hay que reconocer que sí es un buen maestro, porque las obras de teatro que prepara son tan reales; en esas supuestas charlas donde hay libertades, el secretario escucha lo que él quiere escuchar, elogios, engrandecimientos, alabanzas, aclamaciones están permitidas, increparlo o cuestionarlo está prohibido.

Desde que la reforma Educativa se implementó de forma democrática y con el consenso de los maestros de México (según el mundo mágico donde vive el presidente) existe un sinfín de requisitos para aspirar a un cargo en el sistema educativo. Como lo mencionó Ángel Díaz Barriga, el prominente intelectual en educación, el país “vive enloquecido por la evaluación”.

Lo curioso a todo lo anterior es que para aspirar a cualquier cargo en el sistema educativo los requerimientos cada vez parecen ser infinitos, pero para desempeñarse como secretario de educación o en cualquier otra secretaría, la Carta Magna establece en su artículo 91: PARA SER SECRETARIO DEL DESPACHO SE REQUIERE: SER CIUDADANO MEXICANO POR NACIMIENTO, ESTAR EN EJERCICIO DE SUS DERECHOS Y TENER TREINTA AÑOS CUMPLIDOS.

Es deplorable que el secretario, quien según el propio Reglamento Interno de la SEP, en su artículo 5, fracción XVII tiene la facultad de “Establecer planes y programas de estudio para la educación preescolar, primaria, secundaria, normal y demás para la formación de maestros de educación básica, así como ordenar su publicación en el Diario Oficial de la Federación” sea una persona que desprecia, desatiende, desconoce y repudia la educación pública.

¿Cómo creer en un Estado donde las leyes deben aplicarse sin distinciones para todos los ciudadanos pero para quienes ostentan el poder hay excepciones, privilegios y fueros?

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