LA LUCHA DE CLASES, EL CORONAVIRUS Y LA 4ª. TRANSFORMACIÓN. Por Juan Pérez Medina

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ll. EL SISTEMA DE SALUD.

El sistema de salud en México es parte de los afectados por cerca de 40 años de gobiernos neoliberales. La visión neoliberal sostiene que la salud es parte del mercado y no un derecho universal. Por esta vía desde el gobierno de Salinas hasta el de Peña Nieto el sistema de salud pública se fue abandonando y se priorizó el mercado. Las compras de medicamento equipo y hasta la construcción o remodelación de un hospital era sujeto a las ambiciones de los mercaderes del dinero. Y por esta vía el Gobierno perdió la rectoría del sistema de salud sujeto a los proveedores que encarecían al doble o al triple los insumos y materiales. Las consecuencias de esta política fueron las carencias de nuevos hospitales, de contratación de personal médico y de enfermería y de la compra suficiente de medicamentos. Hay que señalar que, en contrapartida a la falta de personal médico y de enfermería, emergió un enorme aparato administrativo que se engulle más del 40 por ciento del presupuesto anual para el sector.

Las cifras que presenta el sistema de salud son alarmantes; pues nos demuestran la falta de interés en la salud de los mexicanos por parte de quienes nos han gobernado en las 3 últimas décadas. Contamos con un 1.5 camas hospitalarias por cada mil habitantes, mientras que Cuba cuenta con 5.2 y Corea del Norte y Japón con 13. 8. Ocupamos el lugar número 34 de los países de la OCDE y el 125 en relación con el resto del mundo. Contamos con 2.4 médicos y 2.8 enfermeras por cada mil habitantes, cuando el promedio de la OCDE es de 9 por cada mil. La falta de personal médico es el Problema más grave del sistema de salud. se requiere por lo menos el doble de médicos y el triple de enfermeras y enfermeros para mejorar de manera sustantiva la atención de la salud de los mexicanos. Otro indicador de las grandes carencias con que se recibió el sistema sanitario por el Gobierno es que el tiempo de espera promedio para recibir atención médica aumentó hasta 30 minutos, cuándo hace 15 años era apenas de 17.

Durante este tiempo la salud de los mexicanos se ha deteriorado, siendo está la consecuencia más grave de un sistema de salubridad ajeno a la gente. Hasta 2018, las enfermedades de cáncer cérvico-uterino y de cáncer de mama era la 1ª y 3ª causa de muertes por tumores. La mortalidad por diabetes mellitus tipo dos casi se ha duplicado los últimos 15 años, al pasar de 47.2 muertes por cada 100.000 habitantes en el año 2000 a una taza de 86 en 2016. En ese mismo año, México ocupaba el primer lugar en personas adultas con obesidad y sobrepeso 72. 5 por ciento entre los países de la OCDE, incluso, por encima de Estados Unidos (70.1), Nueva Zelanda (66. 8), y Australia (63.4). Además, uno de cada 3 niños fue diagnosticado con sobrepeso, lo que establece que contamos con una con un problema grave de salud pública ante el cual poco se había hecho.

Sólo para ejemplificar lo anterior, los gobiernos neoliberales dejaron inconclusos o en obra negra 6 hospitales en 18 estados, para los cuales se requieren casi ocho mil millones de pesos para concluirlos. Algunos de ellos con más de 10 años. En su mayoría atribuidos a los exgobernadores Ulises Ruiz, Javier Duarte, Fidel Herrera y Manuel Velasco, de tan negra memoria. Unos siete mil millones de pesos invertidos se encuentran en estructuras de cascarón y obra negra, de acuerdo con Alejandro Vargas, titular de la Dirección General de Planeación y Desarrollo en Salud (DGPLADES) de la SSA.

De haberse terminado en tiempo y forma, esas 166 obras hospitalarias –la mayoría centros de salud– habrían beneficiado a 34 millones de personas en el país, es decir, a una cuarta parte de la población.

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha iniciado la recuperación del Sistema Nacional de salud con la creación del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, mejor conocido como el INSABI. Este Instituto sustituye al Seguro popular y pretende brindar salud a todos los mexicanos y mexicanas que no cuentan con este servicio. Su creación ha estado acompañada por la negativa de los gobernadores de varios estados a tener que supeditarse a los lineamientos de la nueva coordinación nacional de los servicios de salud, pues les quita la facultad para adquirir o hacer compras de equipamiento y medicamentos, al quedar centralizadas en manos del Gobierno federal.

La pretensión del INSABI es la de brindar atención de primer y 2º nivel a todos aquellos y aquellas que no cuentan con Seguridad Social, además de otorgar medicamentos gratuitos. Sin embargo, la situación de gravedad en qué se encontró el sistema de salud, como la falta de cooperación en distintos ámbitos de la obesa estructura administrativa; y no se diga de la oposición a ultranza de los agentes políticos que perdieron la elección del 2018 y que estuvieron relacionados con los grandes proveedores qué acapararon por decenios el mercado de las medicinas y materiales en el sector salud, como las compañías: Grupo Fármacos Especializados, Farmacéutica Maypo y Distribuidora Internacional de Medios y Equipo Médico, quienes acapararon la venta de insumos para la salud en el sexenio Enrique Peña Nieto.

No está demás hablar aquí de la estrategia nacional de los gobiernos neoliberales para adelgazar la matrícula de las universidades públicas en el afán de disminuir los ingresos. Desde el gobierno de Zedillo se inició con los sistemas de financiamiento de la educación de acuerdo con los programas de calidad de las Instituciones, a las cuales se les obligó a certificarse a cambio de la obtención de recursos, que en los hechos significó la disminución de la matrícula, negando el ingreso de estudiantes a las instituciones universitarias en donde se forman los médicos y las enfermeras o técnicos en salud; lo que explica el presente déficit de trabajadores.

A pesar de ello, el Gobierno federal anuncio la creación de 20.000 nuevas plazas para personal médico y de enfermería; la basificación de 80.000 trabajadores que se encontraron trabajando por honorarios o prestación de servicios y; la terminación de los más de 160 hospitales y clínicas que se dejaron inconclusos a fin de ponerlos a funcionar para atender a la población demandante. Lo anterior era el comienzo de la instauración de un nuevo sistema de salud, en cuya base estaría el objetivo de brindar atención médica permanente a todos los mexicanos, reivindicando el derecho a la salud de todos los mexicanos y las mexicanas. En eso estábamos cuando llegó la pandemia del Coronavirus o COVID 19.

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